Qué dijeron los alumnos, padres y otras victimas del tiroteo escolar en San Cristóbal

Los padres y alumnos que actuaron como testigos del tiroteo relataron escenas de desesperación extrema cuando el agresor abrió fuego en el patio central obligando a decenas de estudiantes a saltar tapiales para salvar sus vidas en San Cristóbal.

Qué dijeron los alumnos, padres y otras victimas del tiroteo escolar en San Cristóbal.

La comunidad de San Cristóbal permanece en un estado de shock profundo tras el violento tiroteo en la Escuela Normal Mariano Moreno. Los testimonios de los padres y alumnos revelan escenas de terror absoluto durante los primeros minutos de la jornada escolar del lunes. Según los relatos, el agresor habría ocultado el arma de fuego dentro de un estuche de guitarra para evadir los controles de ingreso.

Varios estudiantes se encontraban en el patio central preparándose para el izamiento de la bandera cuando escucharon las primeras detonaciones. Julián, padre de un alumno de primer año, explicó que su hijo debió saltar tapiales y tejidos para escapar de la balacera. Otros jóvenes rompieron vidrios y saltaron por las ventanas del edificio ante la desesperación por ponerse a salvo del atacante.

Por su parte, Silvana relató que su hija regresó al hogar llorando desconsoladamente tras presenciar el caos generalizado en los pasillos escolares. Algunos alumnos mencionaron que el tirador supuestamente amenazó con disparar contra un curso completo antes de iniciar la agresión física. La confusión reinó en las inmediaciones del colegio mientras decenas de adolescentes corrían desorientados por las calles buscando refugio en sus casas.

Información – San Cristóbal

Antonella, madre de un compañero del agresor, manifestó su sorpresa debido a que el joven no presentaba antecedentes de conducta violenta previa. Sin embargo, algunos padres señalaron que el atacante poseía conocimientos sobre manejo de armas por realizar actividades de caza con su progenitor. Esta información aumenta la consternación de las familias que consideran al establecimiento como un espacio tradicionalmente seguro y muy concurrido.

La magnitud del evento supera cualquier conflicto previo registrado en la historia de esta institución educativa santafesina. María José, otra madre afectada, describió el desgarrador llamado de su hija pidiendo auxilio mientras los disparos retumbaban en el fondo. Actualmente, los equipos de contención psicológica trabajan con los menores para procesar las secuelas emocionales derivadas de esta tragedia sin precedentes.

Así, el sentimiento de vulnerabilidad domina ahora a los residentes locales, quienes asocian estos hechos con realidades de países lejanos. Los padres exigen respuestas claras sobre la seguridad interna y el bienestar de los alumnos heridos durante la estampida. El inicio del ciclo lectivo quedó marcado por un trauma que obligará a redefinir la convivencia dentro de las aulas regionales.

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RLC Noticias de Rosario la ciudad

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