Miles de peces aparecieron muertos en Puerto Reconquista en los últimos días y las autoridades apuntan a la acción del hombre. Sin embargo, no se descarta un fenómeno natural.
A orillas de la Ruta Nacional A-009, camino a Puerto Reconquista, se observan toneladas de peces muertos y otros por morir, ya boqueando sobre la superficie por la falta de oxígeno. La fenomenal mortandad se fue agudizando con el avance del agua que desborda del Río Paraná hacia el valle de inundación del Sitio Ramsar Jaaukanigás.
El río, estable en 5,92 metros, al límite de la curtiembre
El valle de inundación está al límite de las piletas decantadoras de la Curtiembre Reconquista, que con el río en 5,92 metros, marca en la que permanece estable en los últimos días, aún no rebalsaron.
Ante las sospechas de vecinos que refieren a la posible responsabilidad de la curtiembre en la mortandad de peces, las imágenes aéreas permitieron distinguir claramente la división de las aguas y sus distintas tonalidades. Por un lado, se observan los piletones de la empresa, con agua de decantación y una coloración diferente, según etapa del proceso; por otro, la extensa masa de agua del desborde del Paraná que ocupa el valle de inundación del Jaaukanigás.
La explicación oficial: hipoxia por la creciente
El ministro de Ambiente y Cambio Climático, Enríque Estévez, informó que las muestras se tomaron el lunes 2 de noviembre y aguardan los resultados. De todas maneras, la teoría oficial es la del proceso natural que se da durante las inundaciones abruptas y está relacionado con la hipoxia, es decir, la disminución del oxígeno disuelto en el agua. Y eso no pasa solo en Reconquista, remarcan.
Explican que cuando la creciente cubre grandes extensiones de terreno, también inunda materia orgánica, cuya descomposición consume oxígeno y altera las condiciones necesarias para la vida acuática. Esta falta de oxígeno provoca que los peces suban a la superficie y boqueen en busca de aire. Ese comportamiento es una señal de la dificultad que tienen para respirar y puede preceder a su muerte.
Es lo que pasa ahora y no solo en Reconquista, sino que suele repetirse en todas las puntas de la creciente, en los extremos de los valles inundados. Y más muerte es más putrefacción y menos oxígeno en el agua, igual que más material orgánico que se pudre al pasar algunos días bajo la inundación.