Desde el 16 de noviembre los medicamentos podrán incluir solo un prospecto digital con código QR, una modificación que promete modernizar el acceso a la información pero abre un fuerte debate por su impacto en los adultos mayores.
¿Cómo será el cambio en los prospectos de medicamentos?
A partir del 16 de noviembre, los laboratorios quedarán habilitados para reemplazar los clásicos prospectos de papel por versiones digitales accesibles mediante códigos QR impresos en los envases.
El objetivo oficial es agilizar y actualizar la información sobre dosis, efectos adversos y contraindicaciones, evitando reimpresiones constantes de folletería.
Sin embargo, la medida ya despierta preocupación entre jubilados y personas mayores, que muchas veces no cuentan con teléfonos inteligentes o tienen dificultades para manejar aplicaciones y lectores de QR.
Adultos mayores y brecha digital
Organizaciones de consumidores y familiares de personas mayores advierten que, sin alternativas claras, podría dificultarse el acceso a información clave sobre medicamentos crónicos y tratamientos delicados.
En muchos casos, los prospectos de papel siguen siendo la única forma directa de consulta para quienes no usan internet o dependen de terceros para leer indicaciones médicas.
Especialistas en salud y vejez plantean la necesidad de mantener opciones impresas o habilitar canales telefónicos y presenciales en farmacias para que la modernización no derive en nuevas barreras de acceso a la información.
