Con el arribo de un cargamento símbolo al complejo agroexportador del Gran Rosario, el mercado ya empieza a mirar hacia la próxima campaña de soja 2025/26 y a proyectar precios, logística y ritmo de comercialización.

Imagen: Clarín
Un envío simbólico que abre la campaña
El primer lote de soja de la campaña 2025/26 llegó al puerto de Rosario y marcó, de manera simbólica, el inicio del nuevo ciclo comercial de la oleaginosa. Se trata de un cargamento de 36 toneladas provenientes de la provincia de Formosa, que fue recepcionado por una de las terminales del complejo agroindustrial más importante del país.
La llegada del primer lote es una tradición del sector y funciona como señal de largada para la nueva campaña. A partir de este hito, las cámaras del agro, acopiadores, exportadores e industria comienzan a ajustar pronósticos de producción, demanda interna y externa, y posibles escenarios de precios.
Rosario, con su nodo de puertos sobre el río Paraná, concentra el grueso de las exportaciones de granos y subproductos de la Argentina. Por eso, el arribo inaugural de soja es seguido de cerca por el mercado y por los productores de todo el país.
La importancia de la soja para la economía argentina
La soja es el principal cultivo exportador de la Argentina. Entre grano, harina y aceite, el complejo sojero aporta año tras año una porción clave de las divisas que ingresan al país, además de miles de puestos de trabajo directos e indirectos en la región del Gran Rosario.
En cada campaña, el movimiento de camiones hacia las terminales, la actividad de los puertos y la industria aceitera impactan de lleno en la economía regional. Servicios, comercio, transporte y mano de obra local dependen en buena medida del ritmo de ingreso de la cosecha gruesa.
Para la campaña 2025/26, analistas del sector agropecuario aguardan que la soja vuelva a tener un rol central tras años atravesados por la volatilidad internacional y la incidencia del clima. El primer lote que llega a Rosario es una señal temprana de cómo empieza a organizarse la logística y la comercialización.
Formosa, protagonista del primer embarque
La carga de 36 toneladas proviene de Formosa, una de las provincias del norte argentino que viene ampliando gradualmente su participación en la producción de granos. Si bien su peso todavía es menor frente a las zonas núcleo de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, el envío al puerto rosarino muestra la integración de las economías regionales al circuito exportador.
Este tipo de embarques inaugurales suelen ser reconocidos por entidades del agro y por la propia industria, que destacan el esfuerzo de productores y transportistas para llegar con la primera soja a las terminales. Muchas veces, el primer lote participa luego de remates especiales o subastas benéficas organizadas en el ámbito bursátil.
En paralelo, el movimiento del primer cargamento permite poner a prueba la infraestructura de recepción, los corredores viales y los protocolos logísticos de cara al volumen que llegará cuando avance la cosecha a gran escala.
Qué mira el mercado desde Rosario
A partir de este hito simbólico, las miradas se concentran en la evolución climática, los rindes esperados y la demanda internacional, en particular de China y otros compradores asiáticos. También se sigue con atención la política económica nacional, sobre todo en materia cambiaria y de derechos de exportación.
Con el primer lote ya descargado en el Gran Rosario, el complejo aceitero y portuario se prepara para una nueva temporada intensa. Lo que ocurra en los próximos meses será clave no solo para el sector agropecuario, sino también para el ingreso de dólares y la actividad económica a nivel país.



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