Analistas del mercado ya anticipan que la inflación de marzo podría mostrar una nueva aceleración, presionada por el encarecimiento del petróleo y su impacto en los combustibles, en un mes que de por sí es complejo para los precios.

Un marzo recargado para los precios
Marzo suele ser un mes estacionalmente complicado para la inflación en Argentina, por la combinación de aumentos en educación, servicios y transporte. Este año, a ese cuadro se le suma un factor externo decisivo: la suba internacional del petróleo a raíz de la guerra en Medio Oriente.
El incremento del crudo encarece los combustibles y, con ello, presiona sobre costos de logística y transporte. Esa mayor carga se traslada luego, de manera parcial o total, a los precios finales de alimentos, productos básicos y servicios, lo que pone bajo tensión el plan de desinflación del Gobierno.
En paralelo, las empresas de transporte urbano ya aplicaron o prevén aplicar nuevas subas en los pasajes, un componente que pesa sobre el índice de precios al consumidor y golpea directamente el bolsillo de los sectores de menores ingresos.
Impacto del petróleo y de la guerra en Medio Oriente
La guerra en Medio Oriente vuelve a colocar al petróleo en el centro de la escena. Cada movimiento alcista en la cotización internacional repercute de manera casi inmediata en las petroleras, que ajustan los valores en surtidor para no atrasarse frente a los costos de reposición y a la evolución del tipo de cambio.
Los combustibles son un insumo clave para la producción y la distribución. Cadenas de supermercados, mayoristas y comercios minoristas enfrentan mayores gastos para abastecerse, mientras que los productores deben recalcular sus estructuras de costos. En este contexto, los especialistas advierten que será difícil evitar un nuevo traslado a precios en distintos rubros.
El aumento del transporte urbano se suma a este escenario, encareciendo el costo de movilidad de trabajadores y trabajadoras y agregando presión sobre el resto de los servicios regulados. Marzo, por su composición, concentra varios ajustes que, combinados con la escalada del petróleo, pueden reflejarse en un índice de inflación más alto que el de los meses previos.
En este marco, consultoras privadas y equipos de investigación económica remarcan que la evolución del conflicto en Medio Oriente y el comportamiento del precio internacional del crudo serán determinantes para evaluar el margen que tenga el Gobierno a la hora de administrar aumentos y evitar una espiralización mayor de la inflación.
Inflación y actividad: un escenario desafiante
La combinación de tarifas en alza, naftas más caras y transporte urbano ajustado configura un escenario delicado para el consumo. Los hogares ya vienen de varios meses de pérdida de poder adquisitivo y una nueva aceleración de los precios puede profundizar la caída en la actividad y en las ventas minoristas.
Frente a este panorama, economistas recomiendan seguir de cerca los datos oficiales de inflación de marzo y abril, ya que permitirán medir hasta qué punto el shock externo del petróleo se traslada al mercado interno y cuánto margen hay para que la política económica logre moderar esa presión.




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