Productores ganaderos del departamento San Javier advierten que los robos de ganado se multiplican en la zona y describen un escenario de creciente inseguridad rural, con pocas respuestas por parte de las autoridades y temor a nuevos hechos.

El abigeato se volvió una de las principales preocupaciones de los productores del departamento San Javier, en el norte de la provincia de Santa Fe. En distintos parajes y zonas rurales se repiten los casos de faena clandestina y robo de animales, con fuertes pérdidas económicas para pequeños y medianos establecimientos.
Según relatan los propios productores, la situación se viene agravando en los últimos meses. Señalan que los hechos ya no son aislados, sino parte de una modalidad delictiva sostenida, que afecta tanto a quienes tienen grandes rodeos como a familias que dependen de unos pocos animales para sostener su actividad.
Reclamos por más controles y presencia del Estado
Frente al incremento de los robos, los damnificados aseguran que realizaron reclamos formales y participaron de reuniones con autoridades locales y provinciales. No obstante, plantean que, pese a esos encuentros, las respuestas concretas han sido escasas y las promesas de refuerzo en los patrullajes rurales aún no se reflejan en el territorio.
En las reuniones, los productores pusieron sobre la mesa la necesidad de contar con mayor presencia de la policía rural, mejores recursos logísticos y coordinación entre las distintas fuerzas. También pidieron que se agilicen las investigaciones y se avance sobre los posibles circuitos de comercialización ilegal de carne y ganado robado.
Los testimonios coinciden en que, sin medidas concretas, cada nuevo hecho de abigeato profundiza la sensación de desamparo. Para muchos, el riesgo de perder animales en manos de bandas dedicadas al delito complica la planificación de la producción y desalienta inversiones en mejoras e infraestructura.
Impacto económico y tensión en las comunidades rurales
El aumento del abigeato en San Javier no solo golpea las finanzas de los productores, sino que también genera un clima de tensión en las comunidades rurales. En muchos casos, el robo de uno o dos animales puede representar una pérdida difícil de recuperar para quienes trabajan a pequeña escala.
En este contexto, referentes del sector advierten que se necesita una estrategia integral que incluya prevención, control y seguimiento judicial de las causas. Advierten que, si los responsables quedan impunes, el delito se consolida y se vuelve cada vez más complejo de revertir.
Mientras esperan respuestas más firmes, los productores continúan organizándose para documentar cada hecho, realizar las denuncias correspondientes y sostener el tema en agenda pública, con el objetivo de que el Estado refuerce su presencia y brinde mayores garantías de seguridad en las zonas rurales de la región.




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