Portugal: Seguro y Ventura van al balotaje presidencial

Portugal se encamina a una segunda vuelta presidencial marcada por el contraste: un socialista moderado que volvió del retiro y un dirigente de ultraderecha en pleno ascenso disputarán el futuro político del país.

António José Seguro durante la noche electoral en Portugal
Imagen: El País

El veterano dirigente socialista António José Seguro, alejado de la primera línea política durante casi una década, dio la sorpresa en las elecciones presidenciales de Portugal al imponerse en la primera vuelta con el 31,1% de los votos. Su triunfo, contra la mayoría de los pronósticos y con poco apoyo inicial dentro de su propio partido, lo coloca como favorito para el balotaje.

Seguro, que en el pasado lideró al Partido Socialista (PS) y luego se retiró tras perder la conducción frente a António Costa, regresó a la escena nacional con un perfil prudente, de diálogo y moderación. Su campaña se centró en la defensa del Estado de bienestar, la estabilidad institucional y el respeto a las reglas democráticas en un contexto europeo marcado por el avance de fuerzas extremas.

En la vereda opuesta se ubica André Ventura, líder del partido Chega, referente de la ultraderecha portuguesa, que consiguió el 23,5% de los sufragios y se aseguró el pase a la segunda vuelta. Con un discurso duro sobre seguridad, migración y cuestionamientos a la “clase política tradicional”, Ventura capitaliza el malestar de parte del electorado, en sintonía con fenómenos similares en otros países europeos.

Para el balotaje previsto para el 8 de febrero, el dirigente de Chega buscará ampliar su base más allá del voto de protesta y seducir a sectores conservadores y desencantados con los partidos tradicionales, mientras sus declaraciones polarizantes generan preocupación en ámbitos académicos y de derechos humanos.

La presidencia en Portugal tiene un rol clave como garante de la Constitución, con potestad para vetar leyes y disolver el Parlamento en situaciones de crisis. Por eso, el enfrentamiento entre un socialista moderado y un candidato de ultraderecha se lee también como un pulso sobre el rumbo institucional del país y el lugar de Portugal en la Unión Europea.

De cara a la segunda vuelta, serán decisivos los votos de las fuerzas que quedaron fuera de la contienda. Analistas locales señalan que:

  • Seguro intentará consolidar un frente amplio democrático, sumando apoyos de la centroizquierda y el centro.
  • Ventura buscará crecer sobre el descontento económico y social, con críticas a Bruselas y a la dirigencia tradicional.
  • La participación electoral y el voto joven pueden inclinar la balanza.

En un contexto europeo donde la ultraderecha gana terreno en varios parlamentos, el resultado en Portugal será observado con atención desde las capitales de la región. Para gobiernos como el de España o Francia, el desenlace portugués será un nuevo termómetro del humor social frente a la inflación, el costo de vida y el desgaste de las coaliciones tradicionales.

Más allá de los nombres propios, el balotaje portugués se perfila como un referéndum entre continuidad democrática moderada o salto hacia una propuesta rupturista encarnada por la ultraderecha.


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