Un relevamiento regional volvió a ubicar a Argentina como el país donde resulta más caro comprar ropa, incluso por encima de sus vecinos sudamericanos y de otras economías latinoamericanas analizadas.

Un relevamiento regional volvió a ubicar a Argentina como el país donde resulta más caro comprar ropa, incluso por encima de sus vecinos sudamericanos y de otras economías latinoamericanas analizadas. El estudio comparó precios de distintos rubros de consumo masivo entre nuestro país, Uruguay, México, Chile, Brasil, Bolivia, Colombia y Paraguay. En el apartado de indumentaria, la diferencia a favor de los valores locales se mantiene como una de las más altas de la región.
El encarecimiento relativo de la ropa se suma a otros segmentos donde el bolsillo argentino siente el impacto: restaurantes, recreación y equipamiento para el hogar también figuran entre los rubros más caros frente a los países vecinos.
Ropa, salidas y hogar, entre los gastos más pesados
De acuerdo con el trabajo, los precios de la indumentaria en Argentina se ubican en la parte alta del ranking regional, aun cuando el consumo interno muestra signos de retracción. La combinación de costos en dólares, presión impositiva y estructura comercial ayuda a explicar por qué, pese a las promociones, vestirnos sigue siendo oneroso.
El informe también detectó brechas relevantes en el rubro gastronomía. Comer en restaurantes, bares y locales de comida rápida en las principales ciudades argentinas resulta, en promedio, más costoso que en varias capitales latinoamericanas con niveles de ingreso similares.
Algo similar ocurre con las actividades de recreación y entretenimiento, donde se observaron entradas de cine, espectáculos y propuestas culturales con valores que superan a los de países como Brasil, Chile y Colombia. Esa diferencia se vuelve más notoria cuando se la contrasta con salarios que perdieron poder adquisitivo.
Equipamiento para el hogar y consumo cotidiano
El segmento de equipamiento para el hogar, que incluye electrodomésticos, muebles y artículos para el mejoramiento de la vivienda, también aparece rezagado frente a la región. Los analistas señalan que la dependencia de insumos importados y los costos financieros encarecen estos productos.
Si bien las cadenas comerciales y los shoppings impulsan rebajas, cuotas y promociones bancarias, el informe subraya que esos mecanismos no alcanzan para equiparar los valores con los de los países vecinos. En muchos casos, el descuento apenas compensa los aumentos acumulados en los últimos meses.
En el contexto regional, Argentina queda así posicionada como una plaza cara para el consumo cotidiano, sobre todo en rubros vinculados al bienestar y la calidad de vida. La persistencia de esa brecha de precios obliga a los hogares a recortar gastos discrecionales y priorizar necesidades básicas.



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