El Gobierno de Javier Milei avanzó con una decisión de alto impacto internacional al concretar la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en sintonía con la postura adoptada por Estados Unidos. La medida reconfigura el vínculo del país con el principal organismo sanitario global y abre interrogantes sobre su participación futura en políticas de salud internacionales.

La determinación había sido anticipada por la gestión de Javier Milei el 5 de febrero de 2025, cuando se comunicó la voluntad de abandonar la Organización Mundial de la Salud, siguiendo el camino marcado por Estados Unidos, primer país en anunciar su retiro del organismo. Esa definición política quedó ahora plasmada formalmente a través de la Cancillería.
El encargado de oficializar la salida fue el canciller Pablo Quirno, quien confirmó que la Argentina ratificó su decisión “en conformidad con lo establecido en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados”. Con esa referencia, el Gobierno buscó subrayar que el procedimiento se ajusta a los compromisos y mecanismos previstos por el derecho internacional público.
La Convención de Viena regula, entre otros aspectos, las formas en que un Estado puede denunciar, revisar o retirarse de un tratado internacional. En este caso, la administración de Milei apeló a ese marco jurídico para avanzar con el desenganche de los acuerdos que vinculan al país con la OMS, organismo que coordina la respuesta sanitaria mundial.
Un giro en la política sanitaria y de alineamientos internacionales
El retiro de la OMS implica un cambio de rumbo en la forma en que Argentina se posiciona frente a los foros multilaterales de salud. La decisión se inscribe en una estrategia de alineamiento político con Washington y de revisión de la participación del país en distintos organismos internacionales.
Aunque el anuncio de febrero de 2025 ya había generado repercusiones, la ratificación por parte de Pablo Quirno consolida el mensaje hacia el exterior y marca una nueva etapa en la relación con el sistema de salud global. La salida abre un período de transición en el que deberán redefinirse los mecanismos de cooperación y el acceso a programas, recomendaciones técnicas y asistencia coordinada por la OMS.
Desde el oficialismo se sostiene que el país busca reconfigurar su red de alianzas y que el abandono de la organización sanitaria se enmarca en una política más amplia de revisión de organismos multilaterales. Sin embargo, la medida también despierta preocupación en sectores vinculados a la salud pública y a la planificación de respuestas ante eventuales emergencias sanitarias.
Con la decisión ya ratificada, la atención se concentra ahora en los próximos pasos de la Cancillería y del Ministerio de Salud para administrar el proceso de salida y definir qué canales de cooperación internacional se priorizarán a partir de este nuevo escenario.




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