Por qué aparecen hormigas en casa durante el verano y cómo ahuyentarlas

Con la llegada del calor, muchas viviendas se llenan de hormigas que invaden cocinas, balcones y patios. Entender por qué aparecen y qué métodos son realmente efectivos para controlarlas ayuda a evitar fumigaciones innecesarias y gastos de más.

Por qué las hormigas invaden las casas en verano

En los meses cálidos las hormigas aumentan su actividad porque necesitan más alimento y agua para la colonia. Las casas ofrecen migas, restos de comida y humedad, un combo ideal para estos insectos sociales.

Las altas temperaturas aceleran su metabolismo y hacen que salgan a explorar nuevos territorios. Por eso, al inicio del verano suelen aparecer en líneas bien marcadas cerca de ventanas, zócalos, enchufes y grietas.

Otra razón frecuente es la presencia de plantas en balcones o patios. Muchas especies de hormigas se alimentan de azúcares y secreciones de pulgones y otros insectos que viven en las macetas, y desde allí avanzan hacia el interior de la vivienda.

Medidas básicas para prevenir su aparición

Antes de recurrir a productos químicos, especialistas en control de plagas recomiendan reforzar la higiene cotidiana. Algunas acciones simples pueden reducir notablemente la presencia de hormigas en casa.

Entre los cuidados principales se destacan:

  • Limpiar restos de comida y migas de mesadas, mesas y pisos.
  • Guardar alimentos en frascos herméticos o envases bien cerrados.
  • Evitar dejar platos sucios y residuos orgánicos durante la noche.
  • Revisar y sellar grietas en paredes, marcos de puertas y ventanas.
  • Controlar hormigueros en macetas y zonas de tierra cercanas a la casa.

También es útil identificar el camino de las obreras y limpiarlo con agua y detergente o vinagre. De este modo se borra la feromona que utilizan para orientarse y dificulta que el resto de la colonia siga esa ruta.

Repelentes ultrasónicos: qué son y qué tan efectivos resultan

En los últimos años se popularizaron los repelentes ultrasónicos, pequeños dispositivos que se conectan al enchufe y prometen ahuyentar hormigas, cucarachas y roedores mediante ondas sonoras de alta frecuencia, imperceptibles para las personas.

Sin embargo, las evaluaciones científicas disponibles muestran resultados dispares y en muchos casos poco concluyentes. No hay consenso claro de que estos aparatos, por sí solos, logren eliminar plagas en entornos domésticos.

Organismos de control de plagas y agencias de consumo de distintos países advierten que los ultrasónicos pueden tener un efecto limitado o nulo, especialmente si no se acompaña con medidas de limpieza, sellado de accesos y, cuando es necesario, cebos o geles específicos.

Además, las ondas ultrasónicas se atenúan con paredes y muebles. Por eso se recomienda, en caso de usarlos, colocarlos en ambientes despejados y no esperar resultados inmediatos ni definitivos.

Métodos caseros y productos recomendados

Entre los métodos caseros más difundidos aparecen el uso de vinagre, limón, bicarbonato y tiza para interrumpir los caminos de las hormigas. Si bien no eliminan la colonia, pueden servir como barrera temporal en accesos puntuales.

Para un control más duradero, los especialistas recomiendan cebos con insecticida de baja toxicidad, que las hormigas llevan al nido. Es clave seguir las instrucciones del envase, mantenerlos fuera del alcance de niños y mascotas y evitar aplicaciones excesivas.

En infestaciones importantes o cercanas a alimentos, la sugerencia es consultar a un servicio profesional habilitado que utilice productos aprobados por las autoridades sanitarias y evalúe el origen del problema.

Cómo combinar estrategias para un control seguro

La recomendación general de expertos es no confiar en una única herramienta. La combinación de orden, limpieza, sellado de accesos y tratamientos puntuales suele ser más efectiva que apostar solo a dispositivos electrónicos.

En ese marco, los repelentes ultrasónicos pueden pensarse como un complemento opcional, siempre que el consumidor conozca sus límites y no los vea como una solución mágica.

Con hábitos preventivos y productos bien elegidos, es posible atravesar el verano con menos hormigas en casa y sin poner en riesgo la salud de quienes conviven en el hogar.

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