Piden reforzar vacunas ante el alerta por coqueluche en Argentina

Un reciente aumento de casos de coqueluche en Argentina encendió las alarmas entre infectólogos y autoridades sanitarias, que llaman a revisar los calendarios de vacunación, sobre todo en embarazadas, lactantes y su entorno cercano.

Especialistas en enfermedades infecciosas advirtieron que el incremento de la tos convulsa o coqueluche representa un riesgo particular para los bebés menores de seis meses, el grupo más vulnerable a las complicaciones graves, internaciones en terapia intensiva y, en los cuadros más severos, a la muerte.

Los infectólogos insisten en que la principal herramienta para reducir el impacto de la enfermedad es la vacunación oportuna. Señalan que muchos de los casos más graves se dan en lactantes que todavía no completaron su esquema, o que se contagian a partir de adultos que no tienen la inmunización actualizada.

En este contexto, los equipos de salud remarcan la importancia de que las familias consulten en los centros de atención primaria y hospitales para verificar el estado de las vacunas, tanto de los chicos como de los adultos que conviven con ellos.

Quiénes deben vacunarse y por qué es clave el refuerzo

La vacuna contra la coqueluche forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y se aplica en diferentes momentos de la vida. Los especialistas recuerdan que los bebés reciben dosis en los primeros meses y refuerzos en la infancia, y subrayan que es fundamental no atrasarse con esas aplicaciones para mantener una buena protección comunitaria.

Además, remarcan el rol de las personas adultas en la cadena de transmisión. Cuando los adultos no están vacunados o perdieron defensas con el tiempo, pueden contagiar a los más chicos sin presentar síntomas graves, lo que vuelve indispensable la aplicación de refuerzos, en especial en quienes conviven o tienen contacto directo con recién nacidos.

Las personas gestantes también integran un grupo prioritario, ya que la vacunación durante el embarazo permite transferir anticuerpos al bebé y brindarle protección durante los primeros meses, etapa en la que todavía no completó su propio esquema.

Síntomas a tener en cuenta y cuándo consultar

La coqueluche suele comenzar con un cuadro similar a un resfrío común: mocos, tos leve y, a veces, fiebre baja. Con el correr de los días, la tos se vuelve más intensa y aparece la característica “tos convulsa”, con episodios prolongados que pueden dificultar la respiración.

En bebés pequeños, la enfermedad puede manifestarse con pausas respiratorias, coloración morada en labios o cara y dificultad para alimentarse. Frente a estos signos, los especialistas recomiendan concurrir de inmediato a un servicio de salud y evitar la automedicación.

Los equipos médicos destacan que el diagnóstico y el tratamiento tempranos ayudan a reducir complicaciones y a cortar las cadenas de transmisión en el entorno familiar y escolar. También aconsejan reforzar las medidas de higiene y ventilación de los ambientes.

El rol de la comunidad en la prevención

Ante el aumento de casos en distintas provincias argentinas, las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de completar los esquemas de vacunación y respetar los controles pediátricos. Subrayan que la inmunización no solo protege a cada persona, sino que también reduce la circulación de la bacteria y cuida a quienes no pueden vacunarse.

La recomendación es aprovechar las consultas médicas, las visitas a vacunatorios y las campañas especiales para revisar los carnés y despejar dudas con profesionales de la salud. En un escenario de mayor circulación de coqueluche, la prevención a través de la vacuna y la consulta temprana ante síntomas compatibles se vuelven centrales para proteger a los lactantes y a toda la comunidad.

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