Un dramático intento de rescate en el río terminó en tragedia cuando un rescatista, que también se desempeñaba como policía y bombero voluntario, perdió la vida junto al perro al que buscaba auxiliar.

Según informaron fuentes policiales de Lima, el hombre se arrojó al agua al advertir que un perro estaba siendo arrastrado por la corriente. Pese a su experiencia como bombero voluntario y efectivo policial, la fuerza del río complicó el operativo y ambos desaparecieron de la superficie en cuestión de segundos. Se trata del agente policial y miembro del Cuerpo General de Bomberos, identificado como Patrick Ospina Orihuela.
Durante horas, equipos de rescate trabajaron con embarcaciones y buzos tácticos para intentar dar con el paradero del rescatista y del animal. Las tareas se extendieron incluso con apoyo de drones y personal de Defensa Civil, pero las condiciones del cauce del Rímac eran adversas, con corrientes rápidas y baja visibilidad.
El cuerpo del hombre fue hallado recién un día después, río abajo, tras intensos rastrillajes. El perro, que había sido visto por última vez luchando por mantenerse a flote, tampoco sobrevivió. La noticia generó conmoción entre sus compañeros de trabajo y en la comunidad, que destacó su vocación de servicio y su compromiso con la tarea de rescate.
La tarea de los rescatistas y los riesgos en el agua
Especialistas en seguridad acuática remarcan que, en situaciones de emergencia en ríos y arroyos, la recomendación principal es no ingresar al agua sin el equipo adecuado. Incluso personal entrenado puede verse superado por la fuerza de la corriente, los remolinos y los cambios bruscos de profundidad.
Organismos de protección civil insisten en que, ante la caída de una persona o de un animal a un curso de agua caudaloso, lo más seguro es llamar de inmediato a los servicios de emergencia y, en lo posible, lanzar elementos de flotación desde la costa, como salvavidas, sogas o maderas.
En los últimos años se registraron distintos episodios similares en la región, donde intentos de rescate espontáneos terminaron con víctimas fatales. Por eso, las campañas de prevención apuntan no sólo a evitar baños en zonas peligrosas, sino también a concientizar sobre el alto riesgo de los rescates improvisados.
El caso del rescatista fallecido vuelve a exponer el rol fundamental de quienes integran cuerpos de bomberos y unidades de búsqueda y rescate. Sus compañeros destacaron que se trataba de una persona respetada y muy querida, con amplia trayectoria en intervenciones de emergencia.




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