La Justicia santafesina condenó a prisión perpetua a Pablo Camino por conducir, desde la cárcel, una estructura narco responsable de homicidios, balaceras y extorsiones que sacudieron a Rosario entre 2022 y 2023.
Condena a la banda que sembró terror
El tribunal consideró probado que Camino dirigió desde prisión una banda narco que ordenó ataques armados con un fuerte impacto público en Rosario, incluyendo el crimen al voleo de Jimi Altamirano y la balacera contra el supermercado de la familia Roccuzzo.
Los hechos juzgados abarcan un período entre 2022 y 2023, marcado por una escalada de violencia urbana. Las investigaciones reconstruyeron cómo Camino utilizó comunicaciones desde la cárcel para impartir órdenes, seleccionar blancos y coordinar los ataques.
Además de Camino, otras cinco personas recibieron también prisión perpetua, acusadas de ejecutar homicidios, extorsiones a comerciantes y balaceras intimidatorias en distintos barrios de la ciudad.
El asesinato de Jimi Altamirano, un joven asesinado al azar en la vía pública, se convirtió en uno de los símbolos del avance del crimen organizado sobre la vida cotidiana rosarina, mientras que el ataque al comercio ligado a la familia de Antonela Roccuzzo expuso la búsqueda de alto impacto de la banda.
La sentencia marca un nuevo capítulo en las causas contra jefes narcos que continúan operando desde establecimientos penitenciarios y se inscribe en la estrategia judicial de apuntar a quienes dan las órdenes, además de los tiradores.
Impacto en Rosario y en las víctimas
Familiares de Jimi Altamirano y de otras víctimas participaron de la audiencia y destacaron que la condena a Pablo Camino y a los demás acusados aporta un primer gesto de reparación en una ciudad atravesada por la violencia narco.