La Justicia rosarina impuso prisión perpetua a Samanta Vilches, ex pareja del recluso multicondenado Fabio Gimenez, por su rol en un ajuste narco que terminó con la muerte de una mujer inocente en una vivienda de Urquiza al 6000.

El fallo consideró probado que Vilches asistió y facilitó la acción de los tiratiros que balearon una casa en Urquiza al 6000, en la zona oeste de Rosario. El objetivo era un presunto vendedor de drogas, pero los disparos terminaron impactando contra su hermana, quien murió en el lugar. La frase que le habría dicho a un contacto, “Cumpa, para mí era él, seguro”, se transformó en una evidencia clave sobre su participación.
Un ajuste narco que terminó en víctima equivocada
Según la investigación, el ataque fue planificado desde la cárcel por Fabio Gimenez, un recluso con múltiples condenas, quien habría dado la orden de ejecutar un ajuste de cuentas contra un narco rival. Desde afuera, Samanta Vilches se encargó de coordinar y brindar apoyo a los autores materiales de la balacera.
Los tiratiros llegaron hasta la vivienda ubicada en Urquiza al 6000 y, convencidos de que el objetivo estaba en el lugar, abrieron fuego contra el frente de la casa. La víctima fatal fue la hermana del hombre que querían asesinar, una mujer ajena al negocio de la droga que quedó atrapada en medio de la disputa entre bandas.
Durante el juicio se reconstruyó el rol de cada uno de los intervinientes. Los fiscales remarcaron que Vilches conocía el blanco del ataque y colaboró con información y logística. Para el tribunal, esa participación fue determinante para que el crimen se concretara, por lo que resolvió aplicarle la pena máxima prevista en el Código Penal.
Responsabilidad desde la cárcel y condena ejemplar
Gimenez, que ya se encontraba detenido por otras causas, fue señalado como el ideólogo del ataque. Los mensajes y comunicaciones analizados por los investigadores mostraron cómo, aun desde un establecimiento penitenciario, mantenía injerencia sobre maniobras vinculadas al narcotráfico y a las balaceras en Rosario.
En el caso de Vilches, el tribunal entendió que actuó como un eslabón clave entre el jefe narco preso y los ejecutores del hecho. Su frase posterior al ataque, dando por cumplido el supuesto objetivo, dejó en evidencia el grado de conocimiento que tenía sobre la víctima buscada y la mecánica del operativo.
Con esta condena a prisión perpetua, la Justicia busca enviar una señal frente a la violencia narco que atraviesa a Rosario, donde los ajustes de cuentas y los ataques contra viviendas han dejado un creciente número de víctimas inocentes. El fallo vuelve a exponer el rol de las redes delictivas que operan desde las cárceles y la vulnerabilidad de los barrios atravesados por estas disputas.




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