Un nuevo ataque a tiros sacudió a República de la Sexta y reavivó el miedo en los barrios de Rosario, en una modalidad que vuelve a exhibir la marca mafiosa del narcomenudeo.

Según los primeros datos que manejan los investigadores, dos hombres a bordo de una moto abrieron fuego sin mediar palabra en la esquina de Ocampo y Chacabuco, en el corazón de barrio República de la Sexta. La víctima, un joven que estaba en la vía pública, recibió al menos un impacto de bala y fue trasladado de urgencia a un centro de salud.
Los voceros médicos indicaron que el herido se encuentra estable y fuera de peligro inmediato, aunque continuará bajo observación. No hay, por ahora, indicios de que haya tenido algún vínculo previo con los agresores, lo que refuerza la hipótesis de un ataque al voleo para sembrar terror.
En la escena del hecho, personal policial y del gabinete criminalístico secuestraron varias vainas servidas y una nota manuscrita que, de acuerdo a las primeras versiones, estaría ligada a presos alojados en la cárcel de Piñero, un penal que ya fue señalado en otras investigaciones por su conexión con ataques ordenados desde adentro.
Una modalidad narco que se repite en Rosario
El episodio se inscribe en una secuencia de balaceras y homicidios que se viene registrando en Rosario desde al menos 2022, con víctimas muchas veces elegidas al azar. La mecánica se repite: sicarios en moto, ráfagas de disparos, mensajes mafiosos y barrios que quedan paralizados por el miedo.
Para los investigadores, este tipo de ataques funciona como una demostración de poder de parte de organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico, que buscan presionar a fuerzas de seguridad, al sistema penitenciario o a otros grupos rivales, pero utilizando como “mensajeros” a vecinos que nada tienen que ver con las disputas.
Desde 2022, Rosario arrastra una estadística crítica: la ciudad llegó a ubicarse entre las urbes con tasas de homicidios más altas del país, con picos que superaron ampliamente el promedio nacional. Buena parte de esos hechos tuvieron como escenario barrios populares del sur y del oeste, donde la presencia estatal es débil y las bandas disputan territorio.
La investigación y el rol de las cárceles
La causa quedó en manos de la fiscalía de Homicidios Dolosos, que ordenó peritajes sobre la nota secuestrada, el análisis de cámaras de videovigilancia de la zona y la toma de testimonios a vecinos que escucharon los disparos. También se dispuso un relevamiento de teléfonos y comunicaciones de internos de Piñero que podrían estar vinculados.
En los últimos años, distintos expedientes penales demostraron que muchos ataques armados se planifican desde las cárceles, aprovechando fallas en los controles de comunicaciones y el uso de celulares. Esa dinámica volvió a quedar bajo la lupa con este nuevo episodio en República de la Sexta.
Mientras tanto, los vecinos reclaman mayor presencia policial y políticas integrales que incluyan iluminación, espacios públicos cuidados y programas sociales que logren correr a los más jóvenes de la órbita narco. El temor a ser víctimas casuales de una balacera se volvió parte de la vida cotidiana en amplios sectores de Rosario.
El ataque de Ocampo y Chacabuco se suma así a una preocupante escalada de violencia que obliga a rediscutir la estrategia de seguridad en la ciudad y el control efectivo sobre las organizaciones criminales que operan desde dentro y fuera de los penales.



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