Tras los últimos anuncios del gobernador Maximiliano Pullaro, Rosario vivió una jornada inédita de despliegue policial, con controles en toda la ciudad y un fuerte refuerzo de móviles y fuerzas federales.

En un contexto de tensión reciente entre el gobierno provincial y los efectivos por reclamos salariales y laborales, la Policía de Santa Fe desplegó en Rosario un operativo récord. Según datos oficiales, en un solo día se realizaron más de 10.800 identificaciones de personas en distintos puntos de la ciudad.
La intensificación de los controles se dio principalmente entre el jueves y el viernes, cuando la operatividad policial superó incluso los niveles previos al conflicto con la fuerza. El Ministerio de Seguridad provincial destacó que el objetivo es recuperar la presencia en calle y reforzar la prevención del delito en los barrios más críticos.
Más móviles, más controles y trabajo conjunto
Durante las jornadas pico del operativo llegaron a circular hasta 279 móviles policiales de distintas unidades regionales y áreas especializadas. Los patrulleros se distribuyeron en corredores claves, accesos a la ciudad, avenidas de alto tránsito y zonas comerciales, además de operativos sorpresivos en barrios.
Fuentes del gobierno santafesino remarcaron que los procedimientos se coordinaron con fuerzas federales, en línea con los acuerdos vigentes con Nación para reforzar la seguridad urbana. En varios puntos se montaron controles conjuntos con Gendarmería y Prefectura, con revisión de vehículos, motos y documentación.
La elevada cantidad de identificaciones en un solo día se explica por la combinación de operativos fijos, patrullajes dinámicos y controles en transporte público. También se reforzó la presencia en zonas cercanas a escuelas, hospitales y espacios públicos con alta circulación de vecinos.
Tras el conflicto, el foco vuelve a la calle
El despliegue se produjo luego del conflicto que mantuvo durante días en tensión la relación entre la Provincia y la Policía de Santa Fe, marcado por reclamos de mejoras salariales, equipamiento y condiciones de trabajo. Con el acuerdo alcanzado, la Casa Gris busca enviar una señal política clara de normalización del servicio y prioridad en materia de seguridad.
El gobernador Pullaro viene sosteniendo que la clave para enfrentar el delito en Rosario es mantener una presencia constante y visible de la policía, combinada con tareas de inteligencia criminal y la acción del Ministerio Público de la Acusación. En ese esquema, la cantidad de móviles en calle y el nivel de controles son indicadores que el Ejecutivo monitorea de cerca.
Organizaciones de la sociedad civil y especialistas en seguridad coinciden en que el refuerzo de patrullajes es una herramienta necesaria, aunque advierten que debe ir acompañado de controles internos sobre el desempeño policial, capacitación permanente y políticas sociales que aborden las causas estructurales de la violencia urbana.
Qué se controla en estos operativos
En los dispositivos desplegados en Rosario se verifica, entre otros aspectos:
- Identidad de conductores, acompañantes y peatones.
- Documentación de vehículos, licencias y seguros.
- Antecedentes penales o pedidos de captura.
- Portación de armas de fuego u otros elementos ilícitos.
- Situaciones de consumo problemático o conducción peligrosa.
Desde el Ministerio de Seguridad resaltan que el objetivo no es solo la detección de delitos en flagrancia, sino también generar una mayor sensación de presencia estatal en territorio y dificultar los desplazamientos de bandas criminales dentro del área metropolitana.
El gobierno provincial adelantó que estos niveles de operatividad buscarán sostenerse en el tiempo, con ajustes permanentes según la evolución de los indicadores de violencia y delito en Rosario y el resto del sur santafesino.
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