Nuevo aumento del transporte escolar en Santa Fe

Los servicios de transporte escolar en la ciudad de Santa Fe vuelven a ajustar sus tarifas en un contexto marcado por el encarecimiento del combustible y el aumento general de los costos operativos, lo que obliga a las empresas a revisar lo que pagan las familias.

El presidente de la Asociación de Transportistas Escolares, David Monsalvo, explicó que la suba de tarifas responde, principalmente, al incremento sostenido del combustible y a otros gastos fijos que impactan de lleno en la ecuación económica del sector. Según detalló, el objetivo es encontrar un punto de equilibrio que permita sostener el servicio sin provocar una caída fuerte en la cantidad de chicos que lo utilizan.

Monsalvo remarcó que los transportistas vienen arrastrando meses de presión sobre sus costos. El gasoil, los lubricantes, el mantenimiento de las unidades, los seguros obligatorios y los repuestos se ajustan con una frecuencia que dificulta planificar a mediano plazo. No podemos seguir absorbiendo los aumentos, porque se vuelve inviable seguir circulando”, advirtió.

En ese escenario, la actualización de la tarifa busca evitar que los servicios se reduzcan o directamente se den de baja. La preocupación central de las empresas es que, si el desfasaje entre costos e ingresos se profundiza, varios vehículos podrían quedar fuera de circulación y dejar a numerosas familias sin opción segura para el traslado de sus hijos a las escuelas.

Subas inevitables y familias en alerta

El aumento del transporte escolar genera inquietud en los padres, que ya vienen enfrentando incrementos en cuotas de colegios, útiles, indumentaria y alimentación. Para muchos hogares, se trata de un gasto difícil de recortar porque implica la seguridad y la puntualidad en el ingreso y la salida de los chicos.

Desde la Asociación de Transportistas subrayan que se intenta que el ajuste sea “lo más moderado posible” para evitar bajas masivas. El temor es que, ante un salto brusco en el valor del servicio, haya familias que opten por alternativas informales, menos seguras o poco reguladas, o que se vean obligadas a reorganizar sus horarios laborales para realizar los traslados por cuenta propia.

En paralelo, los transportistas reclaman previsibilidad. Piden que las autoridades municipales y provinciales acompañen con medidas que amortigüen el impacto de la suba de combustible, como programas de alivio impositivo o líneas de financiamiento para renovar unidades, que permitan mejorar la seguridad y reducir costos de mantenimiento.

Un servicio clave para la organización diaria

En muchas zonas de la ciudad de Santa Fe, el transporte escolar es un eslabón esencial de la vida cotidiana. Numerosas familias dependen de estas combis y colectivos para garantizar que niños y niñas lleguen a tiempo a la escuela y regresen a sus hogares bajo supervisión adulta.

Frente al nuevo aumento, desde el sector insisten en que la intención no es perder estudiantes, sino sostener un servicio regulado, habilitado y con condiciones de seguridad adecuadas. Señalan que, si el sistema se debilita, no solo se resiente la economía de los prestadores, sino también la organización de las familias y el propio funcionamiento de las instituciones educativas.

A la espera de que se estabilicen los costos o de que se implementen mecanismos de acompañamiento, tanto los transportistas como los padres se encuentran revisando sus números, en un contexto inflacionario que no da tregua y que vuelve a poner el foco en el impacto del transporte escolar en el presupuesto mensual.

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