Un nuevo ataque contra un colectivo del Expreso dejó daños materiales y renovó la alarma por la seguridad en el transporte.

La inseguridad en el transporte público volvió a generar alarma tras un nuevo ataque contra un colectivo de la línea Expreso. El hecho ocurrió durante la noche, cuando un objeto contundente impactó contra una ventanilla lateral y provocó su rotura. Aunque el cristal quedó astillado, no se registraron heridos. El chofer decidió continuar el recorrido hasta llegar al taller de la empresa en Granadero Baigorria, donde confirmó que los pasajeros se encontraban fuera de peligro.
La denuncia ingresó al 911 con referencia a bulevar Rondeau, aunque la policía no logró precisar la dirección exacta. Los investigadores descartaron un ataque con armas de fuego y ratificaron que se trató de un piedrazo. De este modo, el episodio se sumó a otros recientes que mantienen en alerta al sistema de transporte urbano.
Dos días antes, otro chofer denunció disparos contra una unidad de la línea 110 en la zona sudoeste de la ciudad. La inspección policial no halló indicios de balas, aunque sí detectó daños en la parte izquierda del vehículo. En esa ocasión, tampoco aparecieron detenidos ni sospechosos.
Además, a principios de julio, un tercer colectivero reportó una presunta balacera en bulevar Seguí al 3300. Sin embargo, fuentes de la investigación sugirieron que un disparo pudo haberse efectuado dentro del mismo coche. Como en los casos posteriores, la causa quedó sin responsables identificados.
Estos episodios muestran una reiteración de ataques contra colectivos que preocupa a choferes, pasajeros y autoridades, no solo por los daños materiales, sino también por el riesgo creciente en la seguridad de quienes utilizan el servicio a diario.



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