Larragueta integraba el equipo M‑19 de San Albano, una institución de Burzaco. Se investigan las causas de la muerte y se apunta a un suicidio.

Una profunda conmoción generó en la comunidad del rugby argentino el fallecimiento inesperado de Uriel Larragueta, jugador de apenas 19 años que lideraba el equipo M‑19 del Club San Albano, ubicado en la localidad bonaerense de Burzaco. Su sorpresiva partida dejó un gran vacío entre compañeros, entrenadores y allegados.
Aunque aún no se ha difundido un informe médico oficial, se espera que en las próximas horas se brinden precisiones sobre las causas del deceso. Por el momento, las circunstancias de su muerte permanecen bajo análisis, y la familia no ha confirmado si existía alguna condición preexistente o si ocurrió algún episodio puntual el domingo 29 de junio.
Pese al misterio en torno al deceso, algunas fuente se animaron a mencionar la hipótesis de un suicidio. Larragueta habría cortado una relación sentimental y eso lo dejó afectado profundamente. Sin embargo, es muy temprano para hacer aseveraciones.
Uriel, nacido el 12 de abril de 2006, era considerado una promesa dentro del rugby juvenil. Su liderazgo como capitán lo había convertido en una figura clave para San Albano, tanto en lo deportivo como en lo humano. Compañeros y entrenadores resaltaron su dedicación, humildad y compromiso con el equipo.
La noticia provocó un profundo pesar en todo el club, que decidió suspender sus actividades sociales y deportivas como muestra de respeto. Durante el lunes 30 de junio, la institución permaneció cerrada en señal de luto por la pérdida de uno de sus jugadores más queridos.
“Con profundo dolor despedimos a Uriel Larragueta, capitán de la M19 de rugby. Acompañamos con inmenso respeto y afecto a su familia, amigos y compañeros en este momento tan difícil. Uriel dejó una huella imborrable en cada uno de quienes compartieron con él la cancha y la vida del club. Su pasión, liderazgo y compromiso seguirán siendo ejemplo para todos nosotros”, escribieron en las redes del club.
La memoria de Uriel quedará marcada no solo por su talento dentro de la cancha, sino por los valores que supo transmitir fuera de ella.



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