El caso del efectivo policial que se disparó en la cabeza en plena jornada laboral volvió a poner bajo la lupa las licencias psiquiátricas y los protocolos de cuidado dentro de la fuerza en Santa Fe.

Oscar Valdez, policía de 32 años oriundo de la ciudad de Vera, murió en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) tras permanecer internado en estado crítico desde el lunes, cuando se disparó en la cabeza con el arma reglamentaria de una compañera.
El hecho ocurrió mientras Valdez se encontraba con licencia psiquiátrica, una condición que sumó interrogantes sobre los mecanismos de control y contención para el personal con problemas de salud mental dentro de la fuerza.
Según las primeras informaciones, el agente habría arrebato el arma a una colega en servicio y, en cuestión de segundos, se efectuó un disparo en la cabeza. Fue derivado de urgencia al Heca, donde los equipos médicos intentaron estabilizarlo durante varias horas.
La noticia de su fallecimiento generó profundo dolor y conmoción entre compañeros y superiores, que siguen de cerca la investigación administrativa y judicial para determinar cómo se llegó a una situación tan extrema.
Licencias psiquiátricas y protocolos bajo revisión
El caso volvió a encender el debate sobre la salud mental en las fuerzas de seguridad. Valdez estaba formalmente bajo licencia psiquiátrica, lo que en principio implica restricciones para portar armas y seguimiento profesional.
Especialistas consultados en el ámbito local recuerdan que la tarea policial está atravesada por altos niveles de estrés, exposición a la violencia y turnos rotativos, factores que elevan el riesgo de trastornos de ansiedad, depresión y consumo problemático de sustancias.
En Santa Fe existen protocolos internos que contemplan evaluaciones psicológicas periódicas y la posibilidad de apartar momentáneamente del servicio a quienes presenten cuadros agudos. Sin embargo, hechos como el de Valdez reavivan las críticas sobre la efectiva implementación de estas medidas y el acompañamiento diario a los agentes.
La salud mental de los policías, un problema estructural
Organizaciones de derechos humanos y sindicatos policiales vienen advirtiendo desde hace años sobre la necesidad de reforzar los equipos interdisciplinarios que asisten a los efectivos, con psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales que trabajen en prevención y no solo en la urgencia.
A nivel nacional, distintos relevamientos muestran un aumento de los casos de suicidios y tentativas de suicidio entre integrantes de las fuerzas, fenómeno que suele estar atravesado por problemas económicos, conflictos familiares, presión laboral y escaso acceso a tratamientos prolongados.
Para especialistas en seguridad pública, es clave que los gobiernos provinciales asuman la salud mental como un eje central de la política policial, con espacios de consulta confidenciales, programas de acompañamiento y una cultura institucional que no estigmatice a quienes piden ayuda.
Mientras avanza la investigación del caso y se esperan definiciones oficiales, el nombre de Oscar Valdez se suma a una lista de episodios que exponen la fragilidad emocional con la que muchos policías conviven a diario en Santa Fe.
Cómo y dónde pedir ayuda
Ante situaciones de angustia extrema o ideas de suicidio, especialistas recomiendan no esperar y buscar ayuda inmediata. En Argentina se puede llamar de forma gratuita y confidencial al 135 (línea de atención en Ciudad y Provincia de Buenos Aires) o al 0800-345-1435 desde todo el país.
También se sugiere acudir a guardias de salud mental en hospitales públicos, centros de salud o consultorios privados, y no subestimar señales como cambios bruscos de ánimo, aislamiento, consumo abusivo de alcohol o drogas y expresiones reiteradas de desesperanza.




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