El avance de las refacciones en el Monumento Nacional a la Bandera entró en una fase decisiva: con un cuarto de los trabajos aún pendientes, las áreas más complejas ponen en duda la reapertura plena antes del próximo 20 de Junio.

Un 25% pendiente, pero en zonas de alta complejidad
El titular de la empresa contratista a cargo de las refacciones, Mariano Schor, explicó que alrededor del 25% de la obra sigue sin concluir, aunque se trata de sectores clave del conjunto arquitectónico. No es una porción menor: allí se juega la experiencia completa de quienes visitan el Monumento.
Entre las áreas críticas se encuentran el ascensor que vincula la base con el mirador de la torre y la sala de las banderas, espacio emblemático donde se resguarda y exhibe uno de los mayores símbolos patrios. Ambas intervenciones demandan trabajos finos, certificaciones de seguridad y aprobaciones técnicas.
En el caso del ascensor, se requiere una reingeniería completa del sistema para adecuarlo a normas de seguridad actuales, incluyendo modernización de cabina, guías, frenos y dispositivos electrónicos. La sala de las banderas, en tanto, necesita una restauración cuidadosa en iluminación, climatización y conservación de los materiales.
La deuda de Nación y la carrera hacia el Día de la Bandera
Según reconoció Schor, el ritmo de la obra está condicionado por la deuda que el gobierno nacional mantiene con la contratista. Los pagos pendientes retrasan la compra de materiales y la programación de equipos especializados que deben trasladarse hasta Rosario para tareas puntuales.
En este contexto, los plazos se volvieron una carrera contrarreloj. La meta es clara: llegar al 20 de Junio, Día de la Bandera, con el Monumento en condiciones de recibir a miles de visitantes, delegaciones escolares y actos oficiales. El objetivo es que, al menos, las áreas principales estén plenamente operativas.
Desde la empresa estiman que, si Nación cancela con rapidez los montos adeudados, se podrá intensificar el trabajo en turnos extendidos para acelerar terminaciones, pruebas de funcionamiento y habilitaciones. De lo contrario, el cronograma volverá a tensarse y podrían mantenerse restricciones parciales.
Un símbolo nacional que exige preservación constante
El Monumento Nacional a la Bandera, inaugurado en 1957, es uno de los sitios históricos más visitados del país y punto de referencia cultural y turística de Rosario. Su escala, su ubicación frente al río Paraná y el flujo permanente de personas hacen que la conservación demande obras periódicas de gran envergadura.
Las intervenciones actuales incluyen tareas estructurales, mejoras de accesibilidad, renovación de instalaciones eléctricas y puesta en valor de recorridos internos. El objetivo es garantizar un uso seguro y sostenible del espacio, sin perder la impronta arquitectónica original.
Para la ciudad, el avance o la demora de estas obras no es un detalle menor. El Monumento impacta de manera directa en el movimiento turístico regional, en la programación de actos escolares y en la oferta cultural de Rosario. Por eso, autoridades locales siguen de cerca cada definición presupuestaria de Nación.
En las próximas semanas se definirán los tiempos reales de ejecución. Mientras tanto, la expectativa está puesta en que la combinación de financiamiento y organización técnica permita que el próximo Día de la Bandera encuentre al Monumento en condiciones de volver a ser el escenario central de los homenajes patrios.




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