Misión global para revelar el misterio del “oxígeno oscuro” en el fondo del océano

Un grupo internacional de científicos vuelve a una de las zonas más profundas del océano para estudiar un enigmático “oxígeno oscuro” detectado a 4.000 metros de profundidad y tratar de explicar qué lo genera y cómo impacta en la vida marina.

Una expedición tras casi dos años de preparación

El fenómeno del llamado “oxígeno oscuro” intriga a la comunidad científica desde hace años. Se trata de niveles anómalos de oxígeno detectados en aguas abisales, donde casi no llega la luz y la presencia de vida suele ser muy limitada. Para intentar descifrar qué lo origina, un equipo internacional de ecólogos se preparó durante un año y nueve meses para regresar a esa profundidad extrema.

La nueva misión se desarrolla bajo la superficie del océano Pacífico en la Zona Clarion-Clipperton (ZCC). Se trata de una gigantesca llanura ubicada entre Hawái y México que supera los 4.000 metros de profundidad, un ambiente donde la presión es aplastante, las temperaturas son cercanas al punto de congelación y la oscuridad es total. Allí, cualquier indicio de oxígeno adicional podría revelar procesos biológicos o químicos desconocidos.

Robots y tecnología de punta en el fondo del mar

Para sortear las condiciones extremas, la expedición contará con la asistencia de vehículos robóticos submarinos, equipados con instrumentos de última generación. Estos robots podrán desplazarse de forma autónoma sobre el lecho marino, tomar muestras de agua y sedimentos, y registrar variaciones mínimas en los niveles de oxígeno disuelto.

Entre los equipos incorporados figuran sensores electroquímicos de alta sensibilidad, cámaras de video capaces de operar en completa oscuridad y brazos mecánicos diseñados para recolectar organismos abisales sin dañarlos. Toda la información recolectada será enviada a la superficie en tiempo real o almacenada para su análisis posterior en laboratorios de distintos países.

Los investigadores buscan determinar si el “oxígeno oscuro” está vinculado a microorganismos que realizan una fotosíntesis alternativa sin luz solar, a reacciones químicas impulsadas por minerales del fondo marino o a filtraciones de aguas ricas en compuestos como el metano y el sulfuro de hidrógeno.

Impacto en el clima y la vida marina

Comprender este fenómeno no es sólo una curiosidad científica. El océano profundo funciona como un enorme regulador del clima global, ya que almacena calor y carbono durante siglos. Si en las capas abisales se generan fuentes adicionales de oxígeno, podrían estar afectando la forma en que los mares capturan y liberan gases de efecto invernadero.

Además, la presencia de oxígeno en estas profundidades extremas abriría una ventana para nuevas formas de vida aún no descriptas. Los expertos no descartan hallar ecosistemas desconocidos, con bacterias y otros organismos adaptados a condiciones que, hasta hace poco, se consideraban incompatibles con la vida.

Los resultados de la misión podrían aportar pistas clave sobre cómo evolucionó la vida en la Tierra y ayudar a orientar la búsqueda de ambientes habitables en otros planetas y lunas del Sistema Solar, donde se sospecha la existencia de océanos subterráneos.

Un esfuerzo científico internacional

En la campaña participan especialistas en ecología marina, biogeoquímica y robótica de distintos centros de investigación de Europa, América y Asia. Cada grupo aportará su experiencia para interpretar la enorme cantidad de datos que generarán los sensores instalados en los robots y en boyas ancladas al fondo.

Aunque las primeras inmersiones se centrarán en confirmar la presencia del “oxígeno oscuro” y cartografiar su distribución, el objetivo de fondo es construir modelos que expliquen su origen y su rol dentro de los ciclos de nutrientes del océano. Se espera que los primeros informes preliminares estén disponibles en los próximos meses, mientras el análisis completo demandará varios años de trabajo.

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