Miguel Simioni dijo que una mujer podría ser la próxima en conducir la Bolsa de Comercio

Miguel A. Simioni, presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario visitó este jueves los estudios de Rosariolaciudad, donde repasó su trayectoria, habló del rol de la Bolsa y reflexionó sobre los desafíos del país y el futuro del sector agroexportador.

Miguel A. Simioni: “Tenemos que acercar la Bolsa a la gente”.
Foto: Rosario La Ciudad.

Miguel A. Simioni, actual presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, divide sus días entre sus dos vocaciones: la actividad privada y el compromiso institucional. Desde hace 36 años trabaja en una empresa corredora de cereales, y al mismo tiempo, dirige una de las entidades más relevantes del país. “La Bolsa requiere de mucha dedicación, muchas horas”, afirma, y detalla que su rutina comienza en la empresa y continúa luego en la sede de la Bolsa. Esta labor no le representa ingresos: “La Bolsa es ad honorem. En la Comisión Directiva todos los ejecutivos dedican su tiempo ad honorem”.

Simioni agradece la libertad que le otorga su empresa para cumplir con este rol, que implica reunirse con organismos oficiales y participar de encuentros con representantes de distintos niveles del Estado. “El presidente tiene que reunirse con la municipalidad, con la secretaría de agricultura, con los ministerios de producción”. A su vez, destaca que la institución produce estudios y estadísticas de referencia. “Somos generadores de estudios, de estadísticas, que son tomados no solamente por la provincia o la nación, sino también por las embajadas”.

Su historia personal también lo define. Nacido en Bigand, pueblo al que regresa cada fin de semana, conserva una memoria viva de su trayectoria. Entre los 15 y los 21 años trabajó como mozo en la Sociedad Italiana del pueblo: “Tengo la bandeja todavía guardada”, recuerda. Durante un tiempo, mantuvo ambos empleos: atendía el bar los fines de semana y viajaba en camión para estar presente los lunes en la empresa cerealera.

Transformar la Bolsa y acercarla al territorio

Simioni asumió la presidencia de la Bolsa de Comercio de Rosario en un momento particular. Se encontraba internado y se enteró de su designación por los medios. Desde el inicio, supo que debía transformar la relación entre la institución y la sociedad: “Mucha gente veía la Bolsa como algo lejano y prohibitivo”.

La visión de su gestión fue clara: abrir las puertas, generar cercanía con el empresariado local y escuchar las demandas del interior. Así nació el programa BCR Territorio, que consiste en trasladar por un día toda la actividad de la Bolsa a una localidad. Desde la mañana hasta la tarde, se replican allí las dinámicas institucionales, se presentan herramientas de gestión y se dialoga con los actores productivos del lugar. “Ahí se genera un vínculo de ida y vuelta, que no se termina en ese día, sino que continúa en el tiempo”.

Miguel recuerda que la Bolsa nació hace 141 años por una necesidad concreta. “Nace por una necesidad de la oferta y la demanda de esas personas que se encontraron en esta bendita ciudad, donde tenemos este bendito río y los campos que venían cosechando”. Lo que comenzó como una solución para concentrar operaciones de granos, hoy es una plataforma innovadora, con mercados supervisados por la Comisión Nacional de Valores. Muchos desconocen, según afirma, que los principales mercados del país funcionan dentro de su sede.

Además, la institución proyecta nuevas obras. “En octubre vamos a fundar un nuevo laboratorio en Sorrento y Circunvalación. Va a ser el más importante de Latinoamérica”.

Miguel Simioni sobre el presente político y los desafíos estructurales

Consultado sobre el rumbo del país, Simioni considera que Argentina atraviesa una etapa de cambio profundo. “Hoy tenemos un presidente que no viene de la política. Es un presidente que es economista, que entiende realmente de números”. En su visión, Javier Milei está concentrado en recuperar la confianza internacional, dañada por décadas de políticas fiscales incoherentes.

Entre las debilidades del país, señala la escasa presencia de agregados agrícolas en el exterior, en comparación con Brasil. Estas figuras actúan como embajadores que van a ofrecer los bienes y servicios a los mercados internacionales. Su ausencia limita la expansión de los mercados argentinos.

Sobre la relación con el gobierno nacional, Miguel destaca la buena sintonía. “Tenemos buena relación con todos. Con la municipalidad, con el intendente, con el gobernador y con el gobierno nacional tenemos muy buena relación”.

En cuanto a la baja de retenciones, considera que es una excelente noticia, sobre todo si es permanente. “La parte permanente es lo que le da previsibilidad al productor”. Rechaza las intervenciones estatales que condicionan cuándo y a qué precio debe venderse: “Con el ‘dólar soja 1, 2, 3’ se metieron a decirnos cuando tenemos que vender y qué producto”.

Actualmente, la Bolsa defiende con firmeza otro eje clave: la infraestructura. Simioni sostiene que es el principal desafío para el desarrollo sostenido del país. En su mirada, sin mejoras estructurales, no habrá competitividad real ni expansión de las capacidades productivas.

Así, entre su historia personal, su visión estratégica y el vínculo con el territorio, Miguel Simioni encarna una etapa de apertura institucional para la Bolsa de Comercio de Rosario, en un momento de transformación nacional.

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