Giorgia Meloni afronta su primera derrota en las urnas desde que llegó al Gobierno italiano: el referéndum para reformar la magistratura no logró el aval de la mayoría del electorado y abre un frente político inesperado para la líder ultraderechista.

La jefa de Gobierno italiana, Giorgia Meloni, sufrió este lunes su primer traspié electoral desde las generales de 2022. El referéndum para impulsar una reforma de la magistratura, una de las banderas políticas de la derecha italiana, terminó con la victoria del “no”.
Con el 80% de las mesas escrutadas y tras una votación que se extendió durante el domingo y el lunes hasta las 15 (hora local), el rechazo se imponía con alrededor de un 54% de los sufragios. El resultado marca un freno a las aspiraciones del Ejecutivo de Meloni de avanzar sobre cambios sensibles en el funcionamiento del Poder Judicial.
El referéndum se presentó en Italia en un clima de fuerte polarización, con la oposición denunciando que la iniciativa apuntaba a limitar la independencia de los jueces y a condicionar el trabajo de fiscales y magistrados. Desde el oficialismo, en cambio, defendieron la propuesta como una modernización necesaria del sistema judicial.
Golpe político para la líder ultraderechista
Desde su triunfo en las elecciones generales de 2022, Meloni había logrado sostener una imagen de fortaleza electoral, incluso en comicios locales y europeos. El revés en este referéndum rompe esa tendencia y deja al gobierno italiano ante el desafío de recalibrar su relación con el electorado.
En el plano interno, el resultado fortalece a los sectores que ven con recelo cualquier avance sobre la magistratura y reaviva el debate histórico en Italia sobre el equilibrio de poderes entre la política y la Justicia. La derrota complica además las negociaciones dentro de la coalición de derecha, donde conviven posiciones distintas sobre hasta dónde deben llegar las reformas institucionales.
Aunque todavía resta el escrutinio definitivo, el mensaje de las urnas es claro: una parte significativa de la ciudadanía italiana eligió poner límites a una reforma considerada demasiado riesgosa para la autonomía del Poder Judicial. Meloni, que había apostado capital político en esta consulta, deberá ahora revisar su estrategia para evitar que este primer traspié se convierta en una tendencia.
En las próximas semanas se espera que el gobierno y la oposición retomen la discusión en el Parlamento, donde podrían impulsarse proyectos alternativos que recojan algunas de las preocupaciones planteadas en la campaña. El desenlace del referéndum deja en evidencia que cualquier modificación profunda de la magistratura requerirá mayores consensos y una construcción política más amplia que la mostrada hasta ahora.





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