Mateo, el niño que se hizo viral por su bicicleta adaptada para el barro, participó en una entrevista con Rosariolaciudad Media, donde contó que recibió una nueva bicicleta de regalo gracias a la repercusión de su historia en redes sociales.

La historia de Mateo, un niño cuya bicicleta fue adaptada ingeniosamente para enfrentar el terreno barroso de su barrio, capturó rápidamente la atención viral. Este inesperado fenómeno en redes sociales sorprendió incluso a su madre, Hilda.
Así, ella relató que “cada vez que pensamos que pasó, la historia vuelve a resurgir”. Entre risas, Hilda reveló un comentario de su hijo acerca de la fama. Mateo le dijo un día: “ma, me parece que ya pasé de moda”.
El joven relató las dificultades iniciales con su vehículo. De hecho, antes, de tan poca pericia, “yo tenía que ir atrás”. También describió un cómico incidente. En él, Ruth manejaba la bicicleta y él perdió el calzado. “Se me escapó una chinela y después la otra”, afirmó. “Santiago, mi hermano, agarró las dos chinelas y fue corriendo a casa. Después Ruth me tuvo que llevar a caballito”, continuó explicando.
Sin embargo, a pesar de las travesuras de Santiago, Hilda describió a sus cuatro hijos como buenos alumnos y buenos hijos. Mateo reafirmó este hecho repitiendo que “somos buenos estudiantes”.
Cuando le consultaron cómo lograr frenar eficazmente, el niño explicó su método. Él usa los pies, pero protegidos con unas botas. “Uso los pies con las botas porque si uso chinelas me lastimo las piernas”, detalló.
Con todo, la repercusión de la historia fue enorme. Gonzalo, quien dirigió la entrevista, mencionó que muchas personas ofrecieron regalarle una bicicleta nueva a Mateo. Incluso un campeón olímpico de BMX Freestyle, conocido como “el Maligno“, envió mensajes de apoyo.
Finalmente, el niño confirmó haber recibido una bicicleta nueva. “Al otro día sí me apareció una bici”, contó entusiasmado. Luego, describió cómo su madre orquestó una cariñosa “trampa” para sorprenderlo.
Así, cuando Mateo le preguntó a su madre si podían ir a la plaza, ella accedió, pero con una condición. “Me dijo, ‘vamos a casa, traemos un tereré y la esperamos a tu hermana Karen'”, relató Mateo. La supuesta espera sirvió para preparar la sorpresa. “La mía es la bici roja y la de Ruth la celeste. Justo nuestros colores favoritos“, añadió.



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