Representantes de más de 80 países se reunieron en India para avanzar en una agenda común sobre inteligencia artificial segura, fiable y robusta, con el foco puesto en el impacto sobre la economía, la infraestructura y los recursos estratégicos.

Un consenso global por una IA colaborativa
Durante la cumbre, los países participantes respaldaron una “visión global de una IA colaborativa”, orientada a desarrollar tecnologías que generen confianza y resiliencia. El objetivo central es que los algoritmos sirvan al interés público y no solo a los grandes jugadores corporativos.
Los delegados coincidieron en que la inteligencia artificial ya atraviesa sectores clave como energía, infraestructura y recursos naturales, por lo que reclamaron marcos regulatorios capaces de acompañar la innovación sin desproteger derechos.
India, anfitrión del encuentro, buscó posicionarse como un puente entre países desarrollados y economías emergentes, con la idea de evitar una brecha tecnológica aún mayor entre el Norte global y el Sur global.
Desafíos en seguridad, ética y uso responsable
En las sesiones de trabajo se discutieron riesgos como la desinformación generada por IA, los sesgos en los algoritmos y el uso militar de estas tecnologías. Varios países pidieron estándares mínimos de transparencia y trazabilidad en los sistemas automatizados.
También se puso sobre la mesa la necesidad de proteger datos personales y garantizar que las aplicaciones de IA respeten la privacidad y la legislación local. Para muchos gobiernos, el desafío es encontrar un equilibrio entre control y desarrollo tecnológico.
Organismos multilaterales presentes en la cumbre remarcaron que las regulaciones no deben quedar atrasadas frente a la velocidad con la que evolucionan los modelos de IA generativa, cada vez más presentes en la industria, las finanzas y los servicios públicos.
Aplicaciones en energía e infraestructura
Uno de los ejes centrales fue cómo la inteligencia artificial puede mejorar la eficiencia energética, optimizar redes eléctricas y anticipar fallas en infraestructuras críticas. Según especialistas, esto permitiría reducir costos y emisiones, al tiempo que fortalece la seguridad de los sistemas.
En materia de recursos naturales, se planteó el uso de algoritmos para monitorear cultivos, gestionar el agua y prevenir desastres climáticos. Los países coincidieron en que estos avances deben ir acompañados por políticas de acceso equitativo a la tecnología.
Más allá de las diferencias geopolíticas, la cumbre dejó en claro que la IA se consolidó como un tema estratégico. Los próximos meses serán clave para traducir las declaraciones en acuerdos concretos, inversiones y normativas que definan el rumbo del desarrollo tecnológico global.




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