Más de 30 mil personas coparon la ex Rural a puro folclore

La música, la danza y las peñas se adueñaron del parque Independencia en una nueva edición del festival folclórico que volvió a desbordar la ex Rural y revalidó su peso como cita infaltable de la agenda cultural rosarina.

Más de 30 mil personas se acercaron a la ex Rural para vivir una jornada a puro folclore. Familias, grupos de amigos, peñas tradicionales y turistas compartieron un encuentro que ya se instaló como clásico cultural de la ciudad.

Desde temprano, el predio se pobló de reposeras, mates y banderas argentinas. Sobre el escenario principal se sucedieron artistas locales y regionales, ballets de danzas y grupos emergentes que aportaron nuevas versiones a los ritmos tradicionales.

La propuesta combinó clásicos del cancionero popular con composiciones actuales, en una programación pensada para que el público pudiera cantar, zapatear y bailar chacareras, gatos y zambas hasta entrada la noche.

Peñas, gastronomía y tradición

Además de los shows en vivo, el festival ofreció un amplio paseo gastronómico con puestos de comidas típicas, donde se destacaron las empanadas, el locro, los choripanes y las tortas fritas. También hubo stands de artesanías y productos regionales.

Las peñas se transformaron en el corazón del evento: en cada rincón del predio se improvisaron rondas de baile, guitarras y bombos. Muchos asistentes se animaron a subir a los tablones para mostrar sus pasos, mientras otros siguieron el ritmo desde las gradas.

La organización destacó que el objetivo central es revalorizar el folclore y acercarlo a nuevas generaciones, combinando propuestas gratuitas y de bajo costo para garantizar una amplia participación.

Un clásico que crece año a año

El impacto del festival se siente no sólo en el plano cultural, sino también en el económico. Los bares cercanos, feriantes y vendedores ambulantes señalaron un importante movimiento de público durante toda la jornada.

Con esta convocatoria masiva, la ex Rural del Parque Independencia ratifica su rol como epicentro de grandes eventos populares en Rosario. La continuidad de la propuesta permite consolidar una agenda que pone en valor las raíces, la identidad y el encuentro comunitario.

Según adelantaron desde la organización, ya se trabaja en futuras ediciones con la idea de sumar más espacios para talleres, clases abiertas de baile y actividades para niñas y niños, reforzando el perfil del festival como actividad para toda la familia.

De esta manera, el folclore vuelve a demostrar que sigue vigente en la vida cotidiana de los rosarinos, capaz de llenar un predio histórico y convertirlo, por una noche, en un gran patio criollo a cielo abierto.

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