El Senado dio un paso clave para endurecer las penas por falsas denuncias en el ámbito familiar, en medio de testimonios que exponen cómo muchos padres terminan alejados de sus hijos durante años.

Tras una jornada especial en el Congreso dedicada a los efectos de las falsas denuncias en conflictos familiares, la senadora Carolina Losada confirmó que su proyecto para aumentar las penas penales por este tipo de conductas obtuvo dictamen de comisión y quedó listo para ser tratado en el recinto.
Según explicó la legisladora, en la audiencia se escucharon testimonios de padres que llevan años sin poder ver a sus hijos después de haber sido denunciados por hechos que, con el tiempo, los tribunales descartaron. Para Losada, estos relatos muestran el costado más duro de una práctica que, remarcó, no sólo congestiona al sistema judicial, sino que rompe vínculos familiares de manera muchas veces irreversible.
En su intervención, la senadora hizo referencia a casos conocidos, como el del exmarido de la actriz Andrea del Boca, que atravesó un largo proceso judicial por una denuncia que finalmente fue desestimada, y el de un exjugador de un equipo rosarino que también quedó separado de sus hijos en el marco de una causa que no prosperó.
Qué propone el proyecto de Carolina Losada
La iniciativa impulsada por Losada apunta a endurecer las penas para quienes realicen denuncias falsas en el contexto de disputas familiares, especialmente en procesos de separación, divorcio o guarda de menores. La senadora plantea que hoy la legislación no desincentiva lo suficiente estas maniobras, que suelen utilizarse como herramienta de presión o venganza.
Si bien los detalles técnicos del texto quedaron en manos del trabajo de comisión, el eje del proyecto es agravar las sanciones cuando se compruebe que una persona actuó de mala fe, sabiendo que lo que denunciaba no era cierto. El foco está puesto en los expedientes vinculados a violencia familiar, abuso y conflictos de cuidado de los hijos, donde una imputación sin sustento puede tener consecuencias inmediatas sobre el contacto con los menores.
Durante la jornada en el Congreso, se destacó que las falsas denuncias también impactan en la credibilidad de quienes sí atraviesan situaciones de violencia real. Por eso, el debate se dio en un equilibrio delicado: fortalecer las herramientas para castigar a los denunciantes malintencionados sin desalentar a las víctimas que necesitan acudir a la justicia.
Padres separados y el impacto emocional
Losada subrayó que muchas de las historias que escuchó en el Congreso fueron “conmovedoras”. En varios de esos relatos, los padres afirmaron haber pasado años alejados de sus hijos por medidas cautelares dictadas a partir de denuncias que, con el tiempo, se demostraron infundadas.
En la discusión legislativa se remarcó que este tipo de situaciones deja secuelas profundas: vínculos quebrados, chicos que crecen con una sola referencia parental y adultos que cargan con el estigma de haber sido acusados de delitos graves. El proyecto, sostienen sus impulsores, busca enviar una señal clara de que utilizar la Justicia como campo de batalla acarrea costos penales.
Con el dictamen de comisión ya firmado, la iniciativa de Carolina Losada quedó en condiciones de ser incluida en el temario del Senado. Su tratamiento en el recinto abrirá un nuevo capítulo en la discusión sobre cómo el sistema judicial aborda los conflictos familiares y qué herramientas ofrece para evitar que las denuncias sin sustento se conviertan en una condena anticipada.




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