Argentina y Estados Unidos avanzan en un nuevo entendimiento comercial que busca encauzar la relación bilateral y abrir espacio a más inversiones, exportaciones y cooperación estratégica.

La comitiva argentina mantuvo una reunión clave en la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), organismo que diseña la política comercial de la Casa Blanca. El encuentro, encabezado por Jamieson Greer por el lado norteamericano y por el funcionario argentino Quirno, concluyó con la firma de un nuevo acuerdo que apunta a modernizar y ordenar el vínculo económico entre ambos países.
Si bien los detalles técnicos se irán conociendo de manera progresiva, fuentes oficiales explican que el entendimiento sienta las bases para un marco de mayor previsibilidad para las inversiones, reglas más claras para el comercio bilateral y canales formales para resolver controversias.
Un giro en la relación económica bilateral
El acuerdo llega en un contexto en el que Argentina busca reconstruir la confianza con los principales socios financieros y comerciales. Estados Unidos es uno de los principales destinos de las exportaciones argentinas de alimentos, energía y servicios basados en conocimiento, y un actor central en los organismos multilaterales de crédito.
En este marco, el entendimiento incluye compromisos para facilitar el comercio, revisar barreras arancelarias y no arancelarias, y promover un clima más estable para los negocios. También se abre la puerta a programas de cooperación técnica en temas regulatorios, propiedad intelectual y estándares sanitarios.
Los 10 ejes que ordenan el nuevo acuerdo
Según trascendió de manera preliminar, el entendimiento gira en torno a diez grandes ejes de trabajo:
- Actualización del marco de diálogo económico y comercial bilateral.
- Promoción de inversiones estadounidenses en sectores estratégicos como energía, minería y economía del conocimiento.
- Impulso a las exportaciones argentinas con mayor valor agregado.
- Revisión de trabas administrativas para agilizar el comercio exterior.
- Fortalecimiento de los mecanismos de solución de controversias comerciales.
- Cooperación en estándares sanitarios y fitosanitarios para productos agroindustriales.
- Intercambio de información para combatir prácticas desleales y el contrabando.
- Diálogo sobre regulaciones digitales y servicios basados en tecnología.
- Promoción de la transparencia y la seguridad jurídica para empresas.
- Agenda de trabajo conjunta en foros multilaterales donde participan ambos países.
Para el Gobierno argentino, el acuerdo es una señal hacia los mercados y un intento de alinear expectativas con Washington en momentos de necesidad de financiamiento y de expansión de las exportaciones. Para Estados Unidos, se trata de reforzar su presencia económica en la región frente a la competencia de otros actores globales.
Con la firma en la USTR, el siguiente paso será la instrumentación concreta de los compromisos, que requerirá nuevas rondas técnicas y la participación del sector privado. El resultado final dependerá de la capacidad de ambos gobiernos para transformar este gesto político en beneficios palpables para empresas y trabajadores de los dos países.



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