Las recientes precipitaciones trajeron alivio a buena parte de la región pampeana y devolvieron expectativas a la campaña de granos gruesos, aunque persisten focos críticos donde la sequía no afloja.

Alivio para la gruesa tras un enero sin agua
Luego de un enero prácticamente sin lluvias, la llegada de frentes húmedos a la zona núcleo y a buena parte de la región pampeana cambió el ánimo del campo. Los milímetros acumulados en los últimos días permitieron que los lotes de soja y maíz detuvieran su deterioro y, en muchos casos, mostraran una visible recuperación del follaje.
Especialistas en agrometeorología señalan que la humedad recargó el perfil del suelo en áreas clave de Santa Fe, Córdoba y el centro-sur de Buenos Aires. Esta mejora resulta crucial para la soja de segunda y los maíces que todavía transitan etapas sensibles de llenado de grano, donde la falta de agua se traducía en pérdida de rindes.
De todos modos, los técnicos advierten que el escenario dista de ser ideal. Los cultivos venían de varias semanas de estrés hídrico y térmico, por lo que parte del daño ya es irreversible, sobre todo en cuadros que atravesaron la floración sin suficiente humedad.
Focos críticos en el noreste bonaerense y el sureste santafesino
Mientras buena parte de la región pampeana registró lluvias considerables, el noreste de la provincia de Buenos Aires y el sureste de Santa Fe quedaron otra vez al margen de los principales núcleos de tormenta. En estas zonas, los pluviómetros marcaron pocos milímetros o directamente cero, profundizando la preocupación entre productores.
En esos departamentos, los maíces tempranos muestran síntomas avanzados de estrés: hojas acartuchadas, plantas con bajo porte y espigas con mala polinización. La soja, especialmente la de primera, presenta menor desarrollo y escaso número de chauchas, lo que ya hace prever recortes de rendimiento frente a los promedios históricos.
Las bolsas de cereales regionales vienen ajustando sus estimaciones de producción a partir de este contraste climático. Allí donde llovió en forma oportuna se sostiene una proyección razonable, pero en las franjas que no recibieron agua se consolida un escenario de pérdidas.
Mirada a las próximas semanas y al impacto económico
Los pronósticos de corto plazo apuntan a nuevas chances de inestabilidad sobre el centro del país. Si las precipitaciones se repiten, podrían asegurar la definición de rindes en los lotes que aún conservan potencial, especialmente en la zona núcleo.
Para las economías regionales y para el conjunto del país, el resultado de la campaña gruesa es determinante: de ella dependen gran parte de las exportaciones de granos y divisas que ingresan al Banco Central, así como el movimiento de servicios, transporte y empleos vinculados al campo.
En este contexto, productores y entidades del sector reclaman seguir de cerca la evolución climática y actualizar herramientas de financiamiento y seguros agrícolas, sobre todo para aquellos que, como en el noreste bonaerense y el sureste santafesino, quedaron otra vez fuera de las lluvias.




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