Nicolás y su pareja viven en un espacio de 14 metros cuadrados en motorhome mientras trabajan de forma remota y recorren el mundo. En diálogo con Rosario La Ciudad, repasaron sus vivencias en Asia, Europa y África, los choques culturales más insólitos y el valor de la bandera argentina en el exterior. Conocé la histroia de la pareja.
Viajar por el mundo sin fecha de regreso, trabajando sobre ruedas y transformando cada rincón del mapa en el patio de casa. Lo que para muchos parece un sueño lejano, para Nicolás (33) y su pareja Sofi (30) es una realidad cotidiana desde hace siete años, período en el cual han recorrido 45 países a bordo de un motorhome de apenas 14 metros cuadrados.
En comunicación con Rosario La Ciudad la pareja de porteños detalló cómo adaptaron sus profesiones —él como desarrollador web y ella como diseñadora gráfica— para sostener un estilo de vida itinerante que los llevó a cruzar continentes, desafiar climas extremos y conocer de primera mano culturas tan diversas como las de Noruega, Turquía o Mauritania.
El "efecto Messi": un salvoconducto en Mauritania
Entre las cientos de anécdotas acumuladas en la ruta, una de las más insólitas ocurrió en Mauritania, un país africano donde la presencia policial en los caminos exige entregar controles de identificación (fish) cada 15 kilómetros.
Al circular con una camioneta matriculada en España, la pareja presentó sus pasaportes españoles para evitar inconvenientes burocráticos. Sin embargo, en uno de los puestos de control, la situación se complicó cuando el oficial no lograba comprender el concepto de la doble nacionalidad y comenzó a cuestionar el origen de los ocupantes.
"En un momento, ante la confusión del policía, le dijimos directamente: '¡Somos argentinos!'. Automáticamente, al oficial se le cambió la cara, sonrió y empezó a gritar: '¡Messi, Maradona, Riquelme!'. Ahí dijimos '¡Uf, zafamos!'. La bandera argentina y nombrar a Messi nos abrió puertas en lugares del mundo donde a otros viajeros los rebotaban", relató Nico entre risas.
Contrastes culturales y desapego material
A lo largo de sus viajes, la pareja experimentó situaciones gastronómicas y sociales tan disímiles como comer carne de reno, alce o ballena en los países nórdicos, hasta compartir durante siete días un mismo plato de comida con mecánicos en Mauritania: "Estuvimos una semana con la camioneta en el taller y todos los días los mecánicos nos invitaban a comer con las manos del mismo plato. Esas experiencias te enseñan la verdadera hospitalidad".
Asimismo, destacaron cómo la convivencia reducida en 14 m² los obligó a replantearse las verdaderas necesidades cotidianas y el consumo responsable.
"Te das cuenta de que con muy poco se puede vivir bien. Una buena remera térmica, un pantalón, agua y gas para cocinar resuelven el 90% del día. Este estilo de vida nos enseñó a valorar lo simple, como conseguir un tomate con gusto a tomate en el medio del desierto", reflexionaron.
El sueño de recorrer la Argentina a fondo
Aunque actualmente planean hacer una pausa técnica en España para realizar reparaciones generales a la camioneta y definir sus próximos destinos, la pareja no oculta su deseo de regresar en algún momento para aplicar la misma filosofía de viaje en su propio país.
"Nos encantaría viajar y conocer Argentina así de a fondo, poder recorrer desde el Norte hasta el Sur en motorhome y contar nuestra cultura con el mismo nivel de detalle con el que hoy compartimos lo que vivimos en el exterior", concluyeron.