LinkedIn se consolidó como la vidriera laboral por excelencia, pero ese mismo éxito la convirtió en un terreno fértil para estafadores que buscan datos sensibles y accesos a cuentas personales y corporativas.

A diferencia de otras redes sociales, LinkedIn concentra perfiles profesionales completos, historial laboral, correos de trabajo y contactos de alto valor. Esa combinación permite a delincuentes diseñar engaños muy creíbles, desde ofertas de empleo falsas hasta intentos de robo de cuentas empresariales.
Con la virtualización del trabajo y las entrevistas a distancia, creció también el uso de la plataforma en Argentina. Especialistas en ciberseguridad advierten que los estafadores aprovechan la confianza que genera un entorno laboral para lanzar campañas de phishing dirigidas y ataques de ingeniería social.
Engaños más frecuentes en la red laboral
La primera señal de alerta son los mensajes privados que llegan de contactos desconocidos con propuestas demasiado atractivas. Muchos perfiles están armados con fotos robadas y descripciones copiadas de otros usuarios reales.
Entre las maniobras más habituales se encuentran:
- Ofertas laborales falsas que piden pagar por capacitaciones, certificaciones o gastos administrativos
- Enlaces a supuestos portales corporativos que en realidad son páginas clonadas para robar tu usuario y contraseña
- Mensajes que imitan a reclutadores conocidos para obtener información interna de empresas
- Pedidos de datos personales como DNI, CUIL, domicilio o números de tarjeta con la excusa de iniciar un proceso de selección
Claves para proteger tu cuenta y tu información
Antes de aceptar una propuesta o abrir un archivo, es clave verificar la identidad de quien escribe. Revisar la antigüedad del perfil, las conexiones en común y la actividad reciente ayuda a detectar cuentas sospechosas.
Los expertos recomiendan activar la verificación en dos pasos, usar contraseñas robustas y diferentes para cada servicio, y evitar iniciar sesión desde enlaces que llegan por mensaje o correo. Siempre es más seguro escribir la dirección de LinkedIn directamente en el navegador.
También conviene limitar la información pública del perfil. Dejar visibles solo los datos necesarios reduce la posibilidad de que delincuentes armen un guion convincente con detalles de tu carrera, cargo o empresa actual.
En entornos corporativos, los especialistas sugieren capacitar a los equipos sobre ingeniería social y fraudes digitales. Un empleado que reconoce a tiempo un intento de phishing puede evitar filtraciones de credenciales que abran la puerta a ataques más graves.
Si detectás una cuenta falsa o un mensaje sospechoso, es importante reportarlo a LinkedIn y advertir a tus contactos. La respuesta rápida de la comunidad ayuda a frenar la propagación de estas estafas y a preservar la confianza en la principal red laboral del mundo.



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