El ex comisario de la Policía de Santa Fe Alejandro Druetta accedió a la libertad condicional tras cumplir parte de la condena a diez años de prisión que le impuso la Justicia Federal por su rol en una causa de narcotráfico en Rosario.

La decisión fue adoptada por el Tribunal Oral Federal Nº 3 de Rosario, el mismo órgano que en 2021 lo sentenció a diez años de prisión por haber integrado una red vinculada al narcotráfico. En ese expediente se determinó que, lejos de combatir el delito, el ex jefe policial utilizó su cargo para favorecer maniobras ilegales.
Según se ventiló en el juicio, Druetta operaba en coordinación con el narcotraficante Ignacio “Ojito” Actis Caporale. De acuerdo con la acusación fiscal, el ex comisario recibía información clave sobre el movimiento de bandas rivales y la utilizaba para detener a dealers de la competencia, lo que reconfiguraba el mapa del negocio de la droga en la región.
La condena de 2021 se apoyó en escuchas, testimonios y documentación que mostraron cómo el entonces funcionario policial, con responsabilidades en áreas sensibles, actuó como un engranaje más en una trama donde el Estado terminaba beneficiando a determinados grupos criminales.
Qué implica la libertad condicional
La libertad condicional no supone el fin de la pena, sino que establece un modo distinto de cumplimiento. Para acceder a este beneficio, los condenados deben atravesar una serie de evaluaciones y demostrar conducta adecuada dentro del sistema penitenciario, además de haber cumplido una parte determinada de la condena que fija la ley.
En este marco, el Tribunal Oral Federal Nº 3 resolvió que Druetta reúna las condiciones para pasar a este régimen, que se caracteriza por un estricto control judicial y posibles requisitos como fijar domicilio, someterse a supervisión y no volver a delinquir. Cualquier incumplimiento puede derivar en la revocación del beneficio y el retorno a la cárcel.
La causa que lo llevó a prisión fue considerada una de las más significativas en la Justicia Federal de Rosario, al exponer cómo sectores de las fuerzas de seguridad podían articular con organizaciones narco en lugar de desarticularlas. La situación actual de Druetta reabre el debate sobre el alcance de las penas, el control de las fuerzas y los mecanismos de reinserción de quienes fueron condenados por delitos graves.
En paralelo, el fallo que le otorgó la libertad condicional vuelve a poner bajo la lupa el trabajo de los tribunales federales y la forma en que se supervisa el cumplimiento de las penas en casos de alto impacto institucional, especialmente cuando involucran a ex funcionarios encargados de la seguridad pública.




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