La muerte de Joaquín Gatto, un chico de doce años aplastado por un arco de fútbol en un campamento, reabrió el debate sobre la seguridad en canchas y clubes de todo el país y derivó en un proyecto de ley que busca que ninguna familia vuelva a atravesar una tragedia similar.

Joaquín había viajado desde Ramos Mejía a un campamento en la provincia de Neuquén cuando un arco de fútbol se desprendió y cayó sobre él. El impacto le provocó heridas gravísimas de las que no pudo recuperarse. Su caso se suma a otros episodios similares que vienen ocurriendo desde hace años en distintas canchas del país.
Ante la reiteración de estos hechos, sus padres decidieron transformar el dolor en una búsqueda de cambio estructural. Impulsan la llamada “Ley Joaquín”, una iniciativa que pretende que sea obligatorio anclar los arcos al piso en clubes, escuelas, predios deportivos, plazas y cualquier espacio donde se juegue al fútbol.
Un problema conocido que pudo evitarse
La muerte de Joaquín no es un hecho aislado. En octubre pasado, un nene de ocho años murió en circunstancias similares en el Club Argentino de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires. El menor estaba jugando cuando el arco se desplomó sobre su cuerpo. El caso conmocionó a la comunidad y volvió a exponer una falla básica de seguridad: estructuras pesadas, móviles y sin anclaje.
Especialistas en seguridad deportiva y en ingeniería advierten desde hace años sobre el riesgo que representan los arcos de fútbol mal instalados. Se trata de equipamientos metálicos que pueden pesar más de cien kilos y que, al caer, actúan como una verdadera guillotina. La mayoría de los incidentes se producen cuando los chicos se cuelgan del travesaño o juegan alrededor de la estructura sin supervisión adecuada.
En otros países ya existen normas técnicas estrictas para la instalación y el mantenimiento de este tipo de equipamiento deportivo, con exigencias de anclajes permanentes, controles regulares y certificaciones. En Argentina, en cambio, la regulación es dispersa y queda muchas veces librada a la buena voluntad de los clubes o municipios.
Qué propone la Ley Joaquín
El proyecto que impulsan los padres de Joaquín busca establecer la obligación legal de que todos los arcos de fútbol, tanto fijos como móviles, estén firmemente anclados al piso o asegurados con sistemas homologados. También plantea que se definan protocolos de control y sanciones para quienes no cumplan con las normas de seguridad.
La iniciativa apunta a que la normativa tenga alcance nacional y se aplique en instituciones deportivas, escuelas, colonias de vacaciones, campamentos y espacios recreativos públicos o privados. Además, propone campañas de concientización para entrenadores, directivos, docentes y familias sobre el manejo seguro de estos elementos.
Para los impulsores de la Ley Joaquín, la clave es cambiar la lógica de funcionamiento de los clubes: dejar de considerar estos hechos como accidentes inevitables y asumir que son tragedias evitables mediante medidas simples y de bajo costo, como el anclaje adecuado, el mantenimiento frecuente y la supervisión adulta.
El reclamo de las familias y el rol del Estado
Las familias que atraviesan este tipo de pérdidas suelen encontrarse con una segunda barrera: la falta de respuestas claras sobre responsabilidades y controles previos. En muchos casos, las canchas y predios deportivos funcionan con infraestructura precaria y sin inspecciones periódicas que verifiquen las condiciones mínimas de seguridad.
La Ley Joaquín apunta a que el Estado tome un rol activo en la prevención, no solo a través de nuevas normas, sino también mediante inspecciones, capacitaciones y acompañamiento a clubes de barrio, que muchas veces no cuentan con recursos económicos suficientes para renovar equipamiento.
Organizaciones vinculadas a la niñez y al deporte amateur respaldan la iniciativa y sostienen que el fútbol infantil debe ser un espacio de juego y aprendizaje, nunca un ámbito de riesgo grave. Con esa premisa, el reclamo de los padres de Joaquín busca que lo ocurrido con su hijo se convierta en un punto de inflexión.
Mientras avanza el debate legislativo, los especialistas recomiendan revisar el estado de los arcos en clubes, escuelas y plazas, exigir que estén bien anclados y evitar que los chicos se cuelguen de las estructuras. Medidas simples que pueden marcar la diferencia entre una tarde de recreación y una tragedia.



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