La Universidad Nacional de Rosario (UNR) impulsa una “farmacia viva”, uno de sus proyectos de extensión más innovadores. Los detalles.

Entre hierbas aromáticas, especies nativas y plantas aportadas por huerteros de distintas provincias, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) afianza uno de sus proyectos de extensión más innovadores: una “farmacia viva”. Se trata de un jardín experimental dedicado al estudio riguroso de plantas medicinales.
El espacio funciona detrás del edificio de Suipacha 570, en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas. Allí, en un entorno que combina características de laboratorio y de jardín didáctico, se cultivan unas sesenta especies bajo condiciones controladas, con protocolos que garantizan calidad botánica y química. La propuesta articula investigación académica, formación profesional y trabajo con comunidades que conservan prácticas tradicionales de uso de plantas medicinales.
Qué es la “farmacia viva” que impulsa la UNR
La creciente demanda global de productos de origen vegetal reactivó debates sanitarios que la UNR intenta abordar con evidencia científica. Las investigadoras que coordinan el proyecto sostienen que la creencia de que “lo natural es siempre seguro” es uno de los principales equívocos que deben desmontarse. Recuerdan que muchas plantas producen compuestos potentes, beneficiosos en dosis adecuadas, pero peligrosos si no se manipulan correctamente.
En ese contexto, el equipo trabaja sobre dos ejes centrales: la identidad botánica de cada especie -clave para evitar confusiones entre plantas con nombres populares similares-y la estandarización de sus principios activos, variables según el clima, el tipo de suelo, la luz o el riego.
La “farmacia viva” se sostiene también gracias al vínculo con el Centro Agroecológico Rosario (CAR) y sus huerteros, quienes aportan plantas y conocimientos transmitidos por generaciones. Ese intercambio permitió identificar especies, sumar ejemplares y desarrollar materiales de divulgación, como la guía “Santo remedio“, disponible en formato digital.
Una herramienta formativa para las nuevas generaciones de farmacéuticos
El proyecto responde a la inquietud recurrente en el alumnado de aprender sobre plantas medicinales desde una perspectiva científica. En la farmacia viva, los estudiantes pueden observar las características botánicas, analizar compuestos químicos y trabajar en la elaboración de tinturas, jarabes y otras preparaciones, siempre bajo criterios de seguridad y control de calidad.
El espacio se integra a materias como farmacobotánica, fitoquímica y tecnología farmacéutica. Además, permite recuperar un principio fundamental: la mayoría de los medicamentos tiene, en su origen, un principio activo derivado de una planta.
Para esto, la facultad acondicionó el área con riego por goteo, mobiliario y sectores de estudio para convertir el jardín en un punto de encuentro académico y comunitario. Mientras, avanza un acuerdo con Parques y Paseos para involucrar a estudiantes de escuelas de jardinería en las tareas de mantenimiento.
La meta es convertir este espacio en un referente replicable en otras instituciones y en un espacio de trabajo interdisciplinario que incluya a las facultades de Medicina, Agronomía y Alimentos.



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