La UNR impulsa un estatuto para estudiantes que trabajan

La Universidad Nacional de Rosario avanza en un debate clave: cómo garantizar que quienes trabajan puedan estudiar en condiciones más justas, con horarios y exigencias adaptadas a su realidad cotidiana.

Un estatuto específico para estudiantes-trabajadores

En el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) fue presentada una propuesta para crear un estatuto propio para estudiantes que trabajan. La iniciativa, impulsada por la agrupación Pampillón, busca reconocer de manera formal la figura de “estudiante-trabajador” y adaptar las cursadas a esa condición.

El proyecto plantea que quienes acrediten actividad laboral, ya sea registrada o no, puedan acceder a un certificado oficial emitido por la universidad. Ese documento sería la base para habilitar una serie de flexibilizaciones académicas, sin afectar la calidad de las carreras ni los contenidos mínimos obligatorios.

Desde la agrupación sostienen que, en el contexto económico actual, una porción cada vez mayor del estudiantado combina trabajo y estudio, y que las normativas vigentes resultan insuficientes para garantizar su permanencia en la universidad pública.

Flexibilizar cursadas, asistencias y exámenes

Entre los puntos centrales del estatuto se destaca la posibilidad de flexibilizar la regularidad de las cursadas. Esto incluye cambios de comisión por cuestiones horarias, mayor tolerancia en las llegadas tarde y justificación de inasistencias cuando el estudiante deba cumplir con obligaciones laborales impostergables.

El texto también prevé la creación de mesas de examen especiales para estudiantes-trabajadores. La idea es que quienes no puedan presentarse a las fechas habituales, por turnos u horarios de trabajo, cuenten con instancias alternativas para rendir sin perder tiempo en su trayectoria académica.

Otro punto en análisis es establecer mecanismos más ágiles para reprogramar parciales y prácticas obligatorias cuando la actividad laboral choque con las exigencias de la cursada. La propuesta apunta a que esa negociación no dependa sólo de la buena voluntad de cada cátedra.

Cómo se acreditaría la condición de estudiante-trabajador

El proyecto contempla la emisión de un certificado oficial de estudiante-trabajador por parte de la UNR. Para obtenerlo, los alumnos deberían presentar documentación que acredite su actividad, como recibos de sueldo, constancias de monotributo, contratos, o declaraciones juradas en el caso de trabajos informales.

La intención es evitar situaciones de discrecionalidad y contar con un criterio unificado en todas las facultades y escuelas preuniversitarias. De este modo, la condición laboral quedaría registrada en el sistema académico y podría ser consultada por secretarías estudiantiles y docentes al momento de definir excepciones.

Desde sectores estudiantiles remarcan que esta figura no implica “privilegios”, sino garantizar el derecho a la educación de quienes sostienen sus estudios con ingresos propios o aportan al sostén de sus hogares.

Un debate que cruza inclusión y calidad académica

La propuesta abre un debate más amplio dentro de la UNR sobre cómo adaptar las estructuras académicas a una realidad social en la que el trabajo estudiantil es cada vez más frecuente. En los últimos años, relevamientos nacionales mostraron que más de la mitad del alumnado universitario realiza alguna actividad laboral, formal o informal.

En ese contexto, la universidad rosarina se suma a una tendencia que ya se discute en otras casas de estudio del país: reconocer de manera explícita a los estudiantes-trabajadores y diseñar políticas específicas para evitar la deserción. El desafío será encontrar un equilibrio entre la flexibilidad y el mantenimiento de los estándares académicos.

El proyecto presentado por Pampillón ahora deberá ser analizado en comisiones del Consejo Superior, donde podrán incorporarse modificaciones y aportes de otros claustros. Luego, el cuerpo definirá si avanza hacia su aprobación y cómo se implementaría en las distintas facultades.

Mientras tanto, organizaciones estudiantiles y gremiales de la ciudad siguen de cerca la discusión, con el objetivo de que la universidad garantice condiciones reales de acceso y permanencia para quienes estudian y trabajan en Rosario y la región.

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