La tormenta de Santa Rosa en Argentina llegará con lluvias fuertes, ráfagas de viento y un cambio brusco en el clima regional.

El cierre de agosto suele traer consigo un clásico meteorológico: la tormenta de Santa Rosa. Aunque muchos la vinculan a la tradición, los datos científicos muestran que se trata de un fenómeno recurrente. El Servicio Meteorológico Nacional analizó más de un siglo de registros y comprobó que en el 57% de los años hubo tormentas intensas entre el 25 de agosto y el 4 de septiembre.
Este 2025 la atención crece por la posibilidad de una ciclogénesis. Es decir, la formación de un sistema de baja presión que refuerza lluvias y vientos. Los modelos climáticos anticipan acumulados de 40 a 70 milímetros en pocas horas, acompañados de descargas eléctricas y ráfagas. Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa se ubican entre las provincias más expuestas.
Según los científicos, en esta etapa del año ingresa aire cálido y húmedo desde el norte, que choca con frentes fríos del sur, generando inestabilidad. El resultado son nubes cumulonimbus, capaces de superar los 10 kilómetros de altura y producir granizo, truenos e intensas precipitaciones.
El contraste sorprende porque tras jornadas de calor y cielos despejados puede irrumpir un temporal severo. Por eso, los especialistas recomiendan precauciones simples, pero claves: seguir alertas oficiales, evitar circular en calles anegadas, revisar desagües y asegurar objetos en patios o balcones. En zonas rurales se aconseja resguardar al ganado y mantenerlo alejado de cursos de agua.
La coincidencia entre pronósticos y calendario convierte a este año en un episodio singular. Más allá del mito, la tormenta recuerda la importancia de prepararse ante fenómenos extremos y de comprender cómo la dinámica estacional moldea el clima de la región.



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