La producción automotriz se derrumbó un 30% en enero

La industria automotriz argentina arrancó el año con un fuerte retroceso en sus volúmenes de producción, en un contexto marcado por la caída del consumo, las tensiones macroeconómicas y ajustes internos en las terminales.

La producción automotriz se derrumbó un 30% en enero

De acuerdo a datos oficiales de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), las terminales produjeron en enero apenas 20.998 unidades. La cifra representa una caída interanual del 30,1% y configura el peor registro para un mes de enero desde 2018.

El desplome se da tras un 2024 marcado por la inestabilidad cambiaria, restricciones a las importaciones de autopartes y un consumo interno en retracción. En este arranque de año, las automotrices enfrentan además procesos de readecuación de plantas y líneas de montaje, lo que también impacta en el volumen final.

Desde ADEFA plantean que más allá del número puntual de enero, será clave observar el desempeño del primer trimestre para tener una fotografía más precisa del sector. La entidad advierte que persiste un escenario de incertidumbre tanto en el mercado local como en las exportaciones.

Readecuaciones internas y contexto económico

El titular de ADEFA explicó que parte de la baja responde a paradas técnicas y reconfiguración de algunas fábricas, que vienen ajustando sus líneas a nuevos modelos y normas ambientales. Estos procesos suelen implicar semanas de menor actividad y se sienten con fuerza en estadísticas mensuales.

A esto se suma la caída de la demanda interna de 0km, afectada por la pérdida del poder adquisitivo, el encarecimiento del crédito y la cautela de los consumidores frente a la volatilidad de precios. El mercado también está atento a eventuales cambios impositivos y en los costos de los patentamientos.

En paralelo, el sector sigue muy dependiente de las exportaciones a Brasil, su principal destino. Cualquier freno en la economía del país vecino repercute de inmediato en los planes de producción local, obligando a las terminales a recalibrar turnos, personal y proyecciones.

Impacto en empleo, proveedores y expectativas

La cadena automotriz integra a más de cuatrocientos autopartistas, concesionarias y servicios vinculados. Una merma del 30% en la producción enciende señales de alarma sobre el nivel de empleo y el flujo de trabajo para los proveedores, especialmente los más chicos.

Por ahora, en las terminales predominan esquemas de reducción de turnos, vacaciones adelantadas y suspensiones puntuales, a la espera de que se estabilicen las variables macroeconómicas y se defina con mayor claridad el ritmo de la demanda.

En este contexto, el sector empresario reclama reglas de juego previsibles, acceso fluido a divisas para importar insumos y un marco impositivo más competitivo. La apuesta de ADEFA es que, una vez completadas las readecuaciones internas y despejadas algunas incógnitas económicas, la producción pueda mostrar una recuperación paulatina a lo largo del año.

Mientras tanto, enero queda marcado como un arranque frío para una industria que históricamente funciona como termómetro de la actividad económica y la inversión en el país.

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