Según el SMN, la primavera tendrá calor persistente y solo el noroeste escapará a un escenario que afectará la salud, el ambiente y la producción.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipa un escenario climático extremo para la primavera, con temperaturas superiores a lo normal en gran parte de Argentina. Según el informe trimestral, que abarca de octubre a diciembre, solo el noroeste del país mantendrá registros acordes a la época, mientras que el resto enfrentará un calor inusual y persistente.
El fenómeno se concentrará principalmente en Córdoba, donde la probabilidad de superar los promedios históricos llega al 55 por ciento. Desde allí, la ola de calor se expandirá hacia provincias vecinas y más allá, alcanzando a Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa, San Luis, Mendoza, sur de San Juan y Entre Ríos, con una probabilidad del 50 por ciento de registrar temperaturas elevadas. Tanto el noreste como la Patagonia también quedarán dentro del área afectada, aunque con una probabilidad levemente menor, cercana al 45 por ciento.
Después de un inicio primaveral fresco, se espera un giro drástico que podría prolongarse hacia el verano. De confirmarse la tendencia, los primeros meses de 2025 también se ubicarían por encima de la media térmica habitual. Este escenario plantea riesgos sanitarios, ya que la combinación de calor y lluvias influirá en la evolución del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, cuya actividad dependerá de esas condiciones.
Respecto de las precipitaciones, el SMN proyecta valores normales hasta fin de año en la mayor parte del territorio. Solo el noroeste recibirá más lluvias de lo esperado, mientras que algunas zonas como la Mesopotamia y sectores de Neuquén, Río Negro y Chubut experimentarán meses más secos. En síntesis, la primavera traerá un calor infernal que marcará el pulso climático del país.



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