La oposición busca trabar la reforma laboral antes del discurso

El oficialismo esperaba abrir el año legislativo exhibiendo la reforma laboral y el nuevo régimen penal juvenil como hitos de gestión, pero la estrategia opositora en el Congreso amenaza con alterar los tiempos y condicionar el mensaje que Javier Milei planea dar ante la Asamblea Legislativa.

Javier Milei serio en el Congreso de la Nación

Imagen: Ámbito

El Presidente pretende inaugurar el período de sesiones ordinarias con sus dos principales proyectos ya aprobados: la modernización laboral y el régimen penal juvenil. Sin embargo, en la Cámara alta se cocina un movimiento que podría forzar cambios en esos textos y, con ello, desarmar el relato de victoria que Milei busca llevar al recinto.

En el Congreso, cada día cuenta. Si el Senado introduce modificaciones a la reforma laboral o al régimen penal juvenil, los proyectos deberán volver a la Cámara de origen para lograr la sanción definitiva. Esa dinámica le da a la oposición una herramienta clave: demorar, condicionar o directamente frustrar el escenario que el Ejecutivo imaginaba para el inicio de sesiones.

Los bloques dialoguistas y el peronismo ya analizan alternativas que van desde cambios puntuales en artículos conflictivos hasta la posibilidad de frenar el tratamiento con pedidos de cuarto intermedio, ampliación de debates en comisión o citaciones a especialistas y sindicatos.

La llamada “modernización laboral” es uno de los ejes más sensibles. El oficialismo la presenta como una herramienta para impulsar el empleo formal y reducir la litigiosidad, mientras que sindicatos y parte de la oposición la leen como una flexibilización regresiva de derechos, con cambios en indemnizaciones, períodos de prueba y convenios colectivos.

En ese contexto, cada modificación que el Senado introduzca al texto se transforma en una señal política. Para Milei, llegar al 1° de marzo con una reforma recortada o todavía en discusión implicaría un costo simbólico fuerte, luego de meses de pulseadas por la agenda económica y social.

El otro proyecto clave es el nuevo régimen penal juvenil, que busca actualizar una normativa cuestionada por organismos internacionales. El oficialismo pretende mostrarlo como respuesta al reclamo social frente al delito, pero sectores de la oposición apuntan a garantías procesales, edad de imputabilidad y condiciones de detención.

En paralelo, organizaciones de derechos humanos y especialistas en niñez reclaman mayor debate, advertiendo sobre el riesgo de avanzar con una ley que priorice la respuesta punitiva por sobre las políticas de inclusión, educación y acompañamiento social.

En la Casa Rosada trabajan en un mensaje de apertura de sesiones centrado en la confrontación con la “casta” y la reivindicación de los cambios estructurales impulsados desde diciembre. Pero si el Congreso no convalida a tiempo la reforma laboral y el régimen penal juvenil, Milei podría encontrarse ante un escenario incómodo: anunciar triunfos que todavía no están asegurados.

La oposición, por su parte, ve en estos días previos una oportunidad para marcar límites al proyecto oficial, sin pagar el costo de un rechazo total. El tablero legislativo vuelve a definirse por los detalles: una coma cambiada, un artículo reescrito o un dictamen que llega unas horas más tarde pueden alterar por completo la puesta en escena del Presidente ante la Asamblea Legislativa.

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