La Organización Mundial del Comercio advirtió que el comercio internacional atraviesa un momento crítico, con disrupciones que no se veían desde hace más de ocho décadas y que ponen en tensión cadenas de suministro clave para la economía global.

La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo Iweala, advirtió que el comercio global enfrenta las “peores perturbaciones en 80 años”, en un contexto de tensiones geopolíticas y conflictos que impactan de lleno en sectores estratégicos como la energía y los alimentos.
Según la funcionaria, la combinación de guerras, disputas comerciales, inflación y cambios en las rutas marítimas está reconfigurando la forma en que los países compran y venden bienes. Este escenario pone bajo presión a las economías desarrolladas y también a los países emergentes, que dependen del comercio para sostener el crecimiento y el empleo.
Impacto en energía y alimentos
Okonjo Iweala remarcó que los mayores desequilibrios se sienten en los mercados energéticos y en los productos alimentarios. Las interrupciones en las rutas de transporte encarecen el costo de la logística, lo que deriva en aumentos de precios para los consumidores en todo el mundo.
En el caso de la energía, las restricciones de suministro, los conflictos en zonas productoras y la transición hacia fuentes renovables conviven en un escenario de fuerte incertidumbre. Para los alimentos, fenómenos climáticos extremos y problemas de acceso a fertilizantes elevan el riesgo de que más países enfrenten dificultades para abastecer a sus poblaciones.
La OMC sostiene que estas perturbaciones no son coyunturales, sino que podrían extenderse en el tiempo si no se logra una mayor coordinación entre gobiernos y organismos multilaterales. En particular, alerta por el riesgo de que se profundicen las restricciones a las exportaciones de bienes básicos, lo que generaría nuevas tensiones sobre los precios internacionales.
Reconfiguración del comercio global
Frente a este panorama, los países aceleran estrategias de relocalización y diversificación de proveedores para reducir la dependencia de unas pocas rutas o socios comerciales. El fenómeno se observa en cadenas clave como la de insumos industriales, granos, combustibles y tecnología.
La jefa de la OMC subrayó que, si bien estas decisiones pueden fortalecer la resiliencia de cada economía, también existe el riesgo de fragmentar aún más el sistema multilateral de comercio. Un mundo dividido en bloques comerciales podría derivar en más barreras, menos inversiones y menor crecimiento global.
En este marco, la organización insiste en la necesidad de mantener abiertos los canales de diálogo, evitar medidas unilaterales que agraven la crisis y reforzar las reglas que ordenan el intercambio internacional. El desafío, remarcan, es equilibrar la seguridad económica de los países con el flujo de bienes esenciales para la población.





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