La NASA detecta un exoplaneta similar a la Tierra a 146 años luz

Un equipo de la NASA reportó la detección de un exoplaneta rocoso y templado que, por sus características, se perfila como uno de los mundos más parecidos a la Tierra identificados hasta ahora fuera del Sistema Solar.

Ilustración artística de un exoplaneta similar a la Tierra orbitando una estrella tipo Sol

Imagen: Clarín

El objeto, bautizado HD 137010 b, orbita una estrella ubicada a unos 146 años luz de distancia. El hallazgo despierta un alto interés científico porque combina una naturaleza física potencialmente similar a la terrestre con una estrella anfitriona muy parecida al Sol.

Los exoplanetas son planetas que se encuentran fuera de nuestro Sistema Solar. Desde mediados de los años 90, los astrónomos han confirmado miles de estos cuerpos. Sin embargo, solo una fracción presenta condiciones que los ubican en la categoría de potencialmente habitables, es decir, con posibilidades de tener temperaturas compatibles con la presencia de agua líquida en la superficie.

De acuerdo con los datos preliminares divulgados por la NASA, HD 137010 b tendría un tamaño y una masa que lo ubican en el rango de los mundos rocosos, más cerca de la Tierra que de los gigantes gaseosos como Júpiter. Además, su órbita se encontraría a una distancia de su estrella que permitiría temperaturas moderadas, clave para el desarrollo de atmósferas estables.

La estrella anfitriona, situada a 146 años luz, presenta características similares al Sol, como su tipo espectral y su edad estimada. Este dato es fundamental: cuanto más se parece la estrella a nuestro Sol, más sencillo es utilizar a la Tierra como referencia para evaluar si un exoplaneta podría sostener condiciones aptas para la vida tal como la conocemos.

El descubrimiento de HD 137010 b se suma a una lista creciente de exoplanetas estudiados por telescopios espaciales como Kepler, TESS y el James Webb. La combinación de una estrella tipo solar y un planeta rocoso templado abre la puerta a futuras observaciones detalladas de su atmósfera, siempre que la tecnología lo permita.

Los investigadores buscan determinar si el planeta posee atmósfera, de qué está compuesta y si existen indicios de procesos químicos compatibles con la vida. Analizar la luz que atraviesa la atmósfera de un exoplaneta, mediante técnicas de espectroscopía, permite identificar elementos como oxígeno, dióxido de carbono, metano o vapor de agua.

Aunque por el momento no hay evidencia de vida en HD 137010 b, los astrónomos destacan que cada nuevo mundo descubierto con rasgos similares a la Tierra mejora los modelos que describen la formación de planetas y la evolución de sistemas solares. En otras palabras, ayuda a responder una de las grandes preguntas de la humanidad: qué tan común puede ser la vida en el universo.

A una distancia de 146 años luz, HD 137010 b está completamente fuera del alcance de cualquier misión tripulada actual o prevista. Sin embargo, su existencia orienta el diseño de la próxima generación de telescopios espaciales, pensados para estudiar con mayor precisión la luz de planetas lejanos.

Para la comunidad científica internacional, cada candidato con rasgos terrestres se convierte en un laboratorio natural. Comparar estos mundos entre sí y con la Tierra permitirá comprender mejor cómo influyen factores como la masa del planeta, el tipo de estrella y la distancia orbital en la posibilidad de desarrollar y sostener vida.

En paralelo, el hallazgo reaviva el interés del público por la astronomía y la exploración espacial. Desde observatorios profesionales hasta clubes de aficionados, la detección de exoplanetas se ha vuelto un campo dinámico, en el que América Latina también busca ganar protagonismo con nuevos proyectos y telescopios instalados en la región andina.

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