La NASA advierte que la Tierra gira más lento por la acción humana

La acumulación masiva de agua en un gigantesco embalse en China alteró levemente el giro de la Tierra y extendió la duración del día, según un estudio del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. El hallazgo vuelve a poner bajo la lupa el impacto humano sobre el planeta, más allá del clima y el ambiente.

Cómo un embalse modificó el giro del planeta

El trabajo del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA determinó que la acumulación de unos 40 kilómetros cúbicos de agua en un embalse artificial redistribuyó parte de la masa de la Tierra. Ese corrimiento, aunque mínimo a escala humana, fue suficiente para modificar el balance del planeta y extender la duración del día en aproximadamente 0,06 microsegundos.

Los especialistas explican que, al concentrarse grandes volúmenes de agua en una zona específica, se altera la distribución de peso alrededor del eje de rotación terrestre. El fenómeno es comparable a lo que ocurre con una patinadora sobre hielo: cuando extiende los brazos, gira más lento. En este caso, el “brazo” es la masa de agua retenida por la obra hidráulica.

La diferencia de tiempo es imperceptible para las personas y no cambia la vida cotidiana. Sin embargo, se trata de una medición precisa que permite a la comunidad científica entender mejor cómo las grandes infraestructuras humanas pueden incidir en procesos físicos que antes se atribuían casi exclusivamente a factores naturales.

La megaobra china y el nuevo proyecto en el Tíbet

El estudio toma como referencia un gigantesco embalse construido en China, considerado uno de los mayores del mundo tanto por su capacidad de almacenamiento como por el área que ocupa. La cantidad de agua retenida equivale a decenas de miles de millones de toneladas concentradas en un mismo punto del planeta.

Lejos de tratarse de un caso aislado, las autoridades chinas ya avanzan en una nueva obra en la región del Tíbet, proyectada para ser tres veces más grande. Esto implica que el volumen de agua desplazada y concentrada podría aumentar de manera considerable, con posibles efectos adicionales sobre la rotación terrestre y otros parámetros geofísicos que los investigadores siguen de cerca.

Los expertos remarcan que este tipo de proyectos suelen justificarse por la generación de energía hidroeléctrica, el control de inundaciones y el abastecimiento de agua. No obstante, también subrayan que es necesario incluir en la evaluación de impacto los cambios que producen en la dinámica interna del planeta, incluso cuando esas alteraciones se midan en microsegundos.

Un impacto mínimo pero que abre nuevas preguntas

Desde la NASA aclaran que la modificación en la duración del día no representa un riesgo inmediato para la humanidad ni para los ecosistemas. La variación es tan pequeña que solo se detecta con instrumental de alta precisión, como relojes atómicos y sistemas de seguimiento satelital.

Sin embargo, el hallazgo se suma a una línea de investigaciones que estudia cómo la actividad humana incide en parámetros fundamentales del sistema Tierra. A la ya conocida influencia sobre el clima, se agregan ahora evidencias de cambios en la rotación, el eje y la distribución de masas internas.

En ese contexto, grandes represas, explotación de acuíferos y movimientos de agua a gran escala aparecen como factores a considerar en los modelos de largo plazo. Para la comunidad científica, cada nueva medición ayuda a mejorar las proyecciones y a entender la dimensión real del impacto de las actividades humanas sobre un planeta que, literalmente, no gira como antes.

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