Los surtidores de Rosario volvieron a actualizar sus pizarras y el litro de nafta súper ya se paga por encima de los $2.000 en YPF, mientras el resto de las petroleras sigue de cerca ese valor y consolida otra suba en lo que va del mes.

Con este incremento, YPF cruzó el umbral simbólico de los $2.000 por litro en la ciudad, marcando un nuevo hito en la escalada de precios de los combustibles. Se trata del tercer aumento en lo que va del mes, lo que profundiza el impacto en el bolsillo de automovilistas, taxistas y trabajadores que dependen del auto para su actividad diaria.
En las estaciones de servicio de Rosario, el desconcierto es común entre los clientes que se encuentran con valores actualizados casi semana a semana. A la suba de la nafta súper se suman aumentos en la nafta premium y el gasoil, aunque en algunos casos las subas se aplican de manera escalonada según la empresa.
Tercer aumento del mes y efectos en el bolsillo
Este nuevo ajuste llega en un contexto de alta inflación y pérdida de poder adquisitivo, donde el gasto en combustible se transforma en una carga difícil de acomodar dentro del presupuesto familiar. Muchos conductores optan por cargar montos fijos de dinero en lugar de llenar el tanque, para no llevarse la sorpresa del total al finalizar la operación.
En Rosario, taxistas y remiseros advierten que con cada aumento se vuelve más compleja la ecuación entre tarifas y costos de mantenimiento. El traslado del incremento a las tarifas de los servicios no siempre es inmediato, lo que genera tensión en el sector y también entre los usuarios, que ya vienen absorbiendo subas en el transporte público y otros servicios básicos.
Los actores del rubro estacionero señalan que la suba actual se suma a un proceso de recomposición de precios que se viene dando desde hace meses, y que está vinculado al valor del dólar, los impuestos y la actualización de los costos de producción y distribución de los combustibles líquidos.
Comparación con otras petroleras y ajuste permanente
Si bien YPF fue la primera en cruzar la barrera de los $2.000 por litro de nafta súper en Rosario, el resto de las compañías del sector se ubica apenas por debajo y todo indica que podrían igualar esos valores en los próximos días. La competencia entre marcas, que antes se expresaba en diferencias de precios de algunos pesos, quedó desdibujada frente a una dinámica de aumentos casi coordinados.
En las estaciones privadas, los valores ya rozan los precios de la petrolera de mayoría estatal, lo que deja a los consumidores con un margen de elección cada vez más acotado. Las variaciones entre una firma y otra suelen ser mínimas y no alcanzan para generar un ahorro significativo al momento de cargar.
Detrás de cada actualización de la pizarra, se reacomodan también los costos de logística, de transporte de mercaderías y de producción, lo que presiona sobre el precio final de bienes y servicios. De este modo, el aumento del combustible no sólo impacta en quienes usan el auto a diario, sino que se traslada a la economía urbana en su conjunto.
En este escenario, Rosario vuelve a ser espejo de lo que sucede a nivel nacional, con una cadena de incrementos que no encuentra techo y que se replica en cada surtidor del país, dejando a los usuarios atentos a cada cambio en los carteles de precios.




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