La industria metalúrgica arrancó el año con un fuerte retroceso: en enero la actividad volvió a ubicarse en niveles similares a los de la pandemia, encendiendo alertas en todo el entramado productivo nacional.

Un enero en rojo para la industria metalúrgica
De acuerdo con un relevamiento de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad del sector se desplomó 6,2% interanual en enero. El dato confirma el deterioro que ya se venía observando a fines de 2025 y la vuelta a niveles de producción similares a los registrados durante los meses más duros de la pandemia de Covid-19.
El informe señala que la caída no fue homogénea: mientras algunas ramas vinculadas a la maquinaria agrícola y autopartes sufrieron una merma más pronunciada, otras ligadas a la producción de bienes de capital y equipamiento eléctrico mostraron retrocesos más moderados. En todos los casos, la tendencia fue negativa.
Las empresas relevadas advirtieron además sobre menores niveles de utilización de la capacidad instalada, con plantas que trabajan muy por debajo de su potencial. Este escenario se vincula a la caída de la demanda interna, la postergación de inversiones y las dificultades para acceder a financiamiento a tasas razonables.
Impacto en el empleo y en las pymes
El estudio de ADIMRA remarca que la contracción se siente con más fuerza en las pymes metalúrgicas, que concentran la mayor parte del empleo del sector. Muchas firmas aplican esquemas de reducción de horas extra, suspensiones puntuales o adelanto de vacaciones para evitar despidos, aunque reconocen que si la demanda no se recupera podrían profundizar los recortes.
En paralelo, los industriales advierten que se encarecieron los costos dolarizados de insumos clave, como aceros especiales y componentes importados. Esto presiona los márgenes de rentabilidad en un contexto donde la capacidad de trasladar aumentos a precios está muy limitada por la recesión.
Para sostener la actividad, el sector reclama medidas que aborden tanto el frente interno como el externo. Entre los pedidos más reiterados aparecen:
- Créditos productivos a tasas accesibles para capital de trabajo.
- Programas de sostenimiento del empleo en pymes industriales.
- Reglas claras para importación de insumos y pago a proveedores del exterior.
- Incentivos para proyectos de exportación metalúrgica.
Desafíos para 2026 y perspectivas
Los analistas consultados por el sector estiman que, de no mediar cambios macroeconómicos significativos, la recuperación será lenta y quedará atada a la mejora del poder adquisitivo y a la reactivación de la obra pública y privada. La metalurgia es un termómetro clave de la economía real, porque provee insumos y maquinaria a la construcción, al agro, a la energía y a la industria automotriz.
En este marco, cada nuevo dato de producción es seguido de cerca por cámaras empresarias y sindicatos, que buscan anticipar el impacto en el empleo y en la cadena de proveedores. Para ADIMRA, el retroceso del 6,2% en enero es una señal de alerta que obliga a discutir políticas activas para evitar que el retroceso se profundice a lo largo del año.




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