El uso de la capacidad instalada en la industria argentina está en niveles similares a los de la pandemia. Las industrias metalmecánica y textil tienen la mayor capacidad ociosa. Solo el sector energético resiste el desplome.

La recesión está afectando a la industria argentina, que opera actualmente con altos niveles de capacidad ociosa, comparables a los momentos más duros de la pandemia en 2020. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el aparato productivo nacional está utilizando solo el 53,4% de su capacidad instalada.
Sectores más perjudicados
Las industrias más afectadas por esta situación son la metalmecánica y la textil, que están funcionando a poco más de un tercio de su capacidad, con tasas de uso del 38% y 38,5% respectivamente. La elaboración de caucho y plástico también muestra una significativa ociosidad, operando al 44,1% de su capacidad, mientras que la producción de minerales no metálicos (relacionada con la construcción) trabaja al 47,2%.
Otro sector crítico es el automotriz, que está operando apenas al 50% de su potencial. Recientemente, la asociación de fabricantes de automóviles solicitó al Gobierno medidas protectoras para evitar la competencia externa.
Pocas excepciones al derrumbe
El sector energético es el único que escapa a esta tendencia negativa, utilizando el 80% de su capacidad instalada gracias a un auge en la demanda. Le siguen la producción de sustancias y productos químicos, con un uso del 64,9%. Finalmente, la industria de papel y cartón, que emplea el 63,5% de su capacidad.



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