La Libertad Avanza frena bicamerales para medir apoyos en el Congreso

El oficialismo libertario decidió pisar el freno en el armado de comisiones clave del Congreso mientras define, con lupa, con quiénes podrá contar en el próximo round legislativo de verano.

Bancas del Congreso nacional durante una sesión
Imagen: Infobae

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Con el receso estival como aliado, La Libertad Avanza (LLA) decidió estirar los tiempos para conformar un puñado de comisiones bicamerales sensibles, en especial aquellas que controlan los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), los organismos de inteligencia y las cuentas públicas. En la oposición crece la inquietud, pero en el oficialismo aseguran que la prioridad es otra: medir quiénes serán sus aliados confiables en las sesiones extraordinarias que el Ejecutivo prevé convocar desde el 2 de febrero.

Comisiones en pausa y aliados a prueba

En despachos libertarios admiten que ya hubo experiencias amargas con legisladores que se mostraban cercanos y, a la hora de votar, se desmarcaron. “No hay apuro ahora”, fue la síntesis transmitida a este medio. La estrategia es clara: antes de repartir sillas en espacios de poder, LLA quiere saber quiénes sostendrán las reformas que el Gobierno considera centrales para la próxima etapa.

Un senador consultado remarcó que, en el actual equilibrio de fuerzas, si se avanza por partes en la integración de determinadas bicamerales se corre el riesgo de “complicar el futuro de una ley”. Esa lectura explica por qué, pese a las quejas por los DNU y los reclamos formales de la oposición, el oficialismo elige no abrir todavía la discusión sobre la letra chica de las comisiones.

Las bicamerales más sensibles: DNU, inteligencia y cuentas

Entre las comisiones que generan más tensión se destaca la de Trámite Legislativo, encargada de revisar los DNU, donde el kirchnerismo supo bloquear avances durante años al evitar reuniones o imponer su mayoría. También se disputa la bicameral de inteligencia, que administra fondos reservados y suele ser objeto de fuertes internas entre diputados y senadores.

A esa lista se suma la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, enlace con la Auditoría General de la Nación, clave para el control del gasto público. Dirigentes dialoguistas advierten que conformar ahora esos cuerpos implicaría “situaciones muy tensas” y enojos cruzados en plena previa del debate de reformas, un escenario que el oficialismo busca evitar.

Extraordinarias y mapa fragmentado de la oposición

En el corto plazo, el plan de LLA es mover la menor cantidad de piezas posible. El Gobierno esperará el llamado formal a sesiones extraordinarias para definir si termina de constituir las comisiones pendientes o si mantiene el esquema actual mientras avanza con su agenda en el recinto.

En el oficialismo señalan que los bloques opositores cambiaron su peso interno y ya no valen lo mismo que hace dos años. Algunos espacios achicaron su representación pero se muestran previsibles, mientras que otros, sostienen, “inflan” la cantidad de votos que pueden aportar. A esto se suma un kirchnerismo más fragmentado en el Senado, donde las disputas internas por los lugares clave todavía no estallaron, aunque en LLA creen que pueden hacerlo si el sector cristinista intenta quedarse con los mejores puestos.

En este tablero complejo, el oficialismo privilegia testear lealtades antes que cerrar el reparto institucional. La definición del temario para las extraordinarias y el armado final de las comisiones serán, así, el primer gran examen político del verano para el gobierno de Javier Milei en el Congreso.


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