La Cámara de Diputados aprobó la ley de financiamiento universitario, pero la medida genera tensión con el Gobierno por el equilibrio del superávit fiscal.

La Cámara de Diputados aprobó con 158 votos un proyecto que aumenta el financiamiento de las universidades nacionales, lo que representa un revés para el Gobierno de Javier Milei. La iniciativa, impulsada por rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), propone elevar el presupuesto universitario al 1% del PBI, ajustar los fondos bimestralmente según la inflación y convocar a paritarias para mejorar los salarios del personal docente y no docente.
Además, el proyecto contempla la creación de nuevas carreras estratégicas, el fortalecimiento de hospitales universitarios y un mayor respaldo a la Ciencia y Técnica. La Auditoría General de la Nación (AGN) será responsable del control administrativo de las universidades públicas.
Este paquete legislativo se enmarca en una ofensiva parlamentaria de la oposición, encabezada por el kirchnerismo y otros bloques no oficialistas. Se aprobaron, además, proyectos que declaran la emergencia sanitaria pediátrica, la emergencia en ciencia y tecnología, y que rechazan varios decretos firmados por Milei bajo la Ley Bases. Entre ellos, figuraban normas para disolver organismos estatales, reorganizar ministerios, ajustar el gasto público y facilitar despidos.
Desde el oficialismo, se critica la falta de una fuente clara de financiamiento para estas medidas. Sostienen que representan una amenaza directa al superávit fiscal, pilar clave del programa económico actual. Bajo el lema “el superávit no se negocia”, el espacio libertario rechaza cualquier aumento del gasto que no venga acompañado de recortes o reasignaciones concretas.
Mientras tanto, el proyecto aprobado se dirige al Senado, donde también cuenta con respaldo. De convertirse en ley, implicará un importante incremento en el gasto público, lo que profundiza la tensión entre el Gobierno y el Congreso.




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