La industria santafesina cerró 2025 con una caída del 10%

La actividad fabril en Santa Fe terminó 2025 con un desplome que encendió todas las alarmas en el sector productivo y en el mercado laboral de la región.

Operarios en una planta industrial de la provincia de Santa Fe

Imagen: Ámbito

De acuerdo a un reciente informe de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), la producción manufacturera provincial se contrajo casi un 10% interanual en el cierre de 2025. El dato más preocupante es que 8 de cada 10 ramas industriales fabricaron menos que en 2023, lo que confirma un escenario de recesión extendida en la principal provincia industrial del interior del país.

La entidad señaló que la combinación de baja demanda interna, mayor apertura comercial y altos costos financieros conformó un cóctel difícil de sostener para pymes y grandes plantas, que comenzaron a ajustar turnos, suspender personal y frenar inversiones.

En su reporte, FISFE remarcó que el deterioro del poder adquisitivo de los salarios impactó de lleno en el consumo de bienes industriales, en particular en rubros como alimentos elaborados, línea blanca, metalmecánica y madera. Con menos ventas en el mercado interno, muchas fábricas operaron por debajo de su capacidad instalada.

A esto se sumó la mayor apertura comercial, que habilitó el ingreso de productos importados a precios más competitivos. Sectores como textil, calzado y autopartes denunciaron una pérdida acelerada de participación frente a bienes provenientes de Asia y Brasil, lo que presionó aún más sobre la producción local.

Otro de los factores señalados por la industria santafesina es el costo del crédito. Con tasas todavía elevadas y condiciones estrictas de acceso al financiamiento, muchas empresas optaron por recortar capital de trabajo y postergar proyectos de modernización tecnológica.

Desde cámaras sectoriales advirtieron que esta dinámica golpea con más fuerza a las pymes industriales, que dependen en mayor medida del financiamiento bancario para sostener la operatoria diaria. En algunos polos fabriles del Gran Rosario y del cordón industrial, la caída de la actividad ya se traduce en reducción de horas extra y reestructuración de planteles.

Si bien el empleo registrado aún no refleja una ola masiva de despidos, las empresas admiten que la prioridad es cuidar la caja y ganar tiempo hasta que mejore el escenario macroeconómico. Por ahora, la herramienta más utilizada son las suspensiones acordadas y la no renovación de contratos temporarios.

De cara a 2026, los industriales santafesinos reclaman políticas activas que incluyan alivio impositivo, líneas de crédito productivo y una estrategia más clara frente a la apertura comercial. Sin señales de recuperación del consumo y con un mercado externo competitivo, el riesgo es que la provincia pierda parte de su entramado fabril construido durante décadas.

FISFE insistió en la necesidad de articular con los gobiernos provincial y nacional un plan que apunte a sostener el empleo industrial, preservar a las empresas más expuestas y promover la diversificación productiva, especialmente en cadenas como la alimentaria, la metalúrgica y la química.

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