La industria metalúrgica cayó un 10,3% interanual

La industria metalúrgica profundizó su retroceso con una caída interanual del 10,3%, en un contexto de menor actividad fabril, capacidad instalada en mínimos y expectativas a la baja entre las empresas del sector.

La industria metalúrgica cayó un 10,3% interanual

La industria metalúrgica profundizó su retroceso con una caída interanual del 10,3%, en un contexto de menor actividad fabril, capacidad instalada en mínimos y expectativas a la baja entre las empresas del sector. El informe sectorial muestra un deterioro extendido en la actividad metalúrgica, con bajas generalizadas en todas las ramas. La contracción se refleja tanto en los niveles de producción como en el uso de la capacidad instalada y el empleo registrado.

De hecho, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en su nivel más bajo de los últimos cuatro años, un dato que grafica la magnitud del parate industrial. Muchas plantas trabajan muy por debajo de su potencial, con turnos recortados y menor volumen de pedidos.

La caída interanual también se refleja en el mercado laboral, donde se verificó una reducción del empleo metalúrgico respecto del mismo mes del año anterior. Las empresas apelan a la no renovación de contratos, adelanto de vacaciones y, en algunos casos, suspensiones, como formas de ajustar sus estructuras de costos.

Un panorama con capacidad ociosa y poca demanda

El freno en la obra pública, la menor actividad de la construcción y la caída en sectores industriales que demandan insumos metálicos explican gran parte del retroceso. Fabricantes de bienes de capital, autopartes, productos para la construcción y equipamiento para otras industrias reportan bajas simultáneas.

En este contexto, el uso de la capacidad instalada se ubica en un piso que no se registraba desde hacía cuatro años. Este índice permite medir qué porcentaje de la infraestructura productiva está efectivamente en funcionamiento y da cuenta del grado de capacidad ociosa que afrontan las plantas.

Las empresas señalan que los menores niveles de actividad obedecen a la contracción de la demanda interna, las dificultades de financiamiento y la postergación de proyectos de inversión. La combinación de estos factores limita la posibilidad de revertir, en el corto plazo, la tendencia descendente.

Expectativas pesimistas para los próximos meses

De cara al próximo trimestre, el estudio releva un marcado pesimismo entre los empresarios metalúrgicos. Seis de cada diez firmas no prevén mejoras en su nivel de producción y descartan un repunte significativo en los pedidos.

La mayoría de las compañías proyecta mantener la actual dotación de personal, pero sin incorporar nuevos trabajadores. En los casos más comprometidos, se analizan esquemas de reducción de horas extras, ajustes en turnos de trabajo y revisión de líneas menos rentables.

La evolución de la industria metalúrgica es clave porque actúa como termómetro de la actividad industrial en general, al proveer insumos y componentes a múltiples cadenas productivas. Su desempeño en los próximos meses será determinante para evaluar el pulso de la economía real.

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